Vans Warped Tour México 2026: lluvia, mosh y nostalgia en una primera edición que hizo historia

Foto: Víctor Villegas

Treinta y un años después del nacimiento del festival, México finalmente tuvo su propio Vans Warped Tour. El 12 y 13 de septiembre de 2026, el Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México recibió dos días de punk, emo, hardcore, pop-punk, skate, lluvia y crowdsurfing que demostraron que aquello que durante décadas vimos desde lejos también tenía una historia que escribir de este lado de la frontera.

Dicen que no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. Y después de 31 años, el momento finalmente llegó: Vans Warped Tour aterrizó por primera vez en México.

Hubo intentos antes. Hubo rumores. Hubo incluso aquel proyecto de 2017 que nos hizo pensar que finalmente sucedería. Pero en 2026, con Kevin Lyman, Mike Romo, OCESA y todo un equipo detrás, lo que durante años parecía una fantasía para varias generaciones terminó materializándose en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

La pregunta era inevitable: ¿valió la pena esperar tanto?

La respuesta corta: sí. Absolutamente.

Desde antes de entrar había señales de que no estábamos frente a un festival cualquiera. La gente esperaba formada desde temprano, todavía sin conocer por completo en qué escenario ni a qué hora tocarían muchos de sus artistas favoritos, siguiendo una de las tradiciones históricas del Warped Tour: llegar y descubrir ahí mismo cómo sobrevivirías musicalmente al día.

Una vez dentro, todo parecía diseñado para quienes crecimos viendo videos del festival desde una computadora mientras soñábamos con algún día estar ahí.

Sí, especialmente para quienes ahora tomamos Riopan, nos duele la rodilla después de estar parados demasiado tiempo y probablemente tenemos que pensar dos veces antes de meternos a un mosh pit.

Pero ahí estábamos.

El enorme inflable de Vans, los escenarios, la identidad visual del festival, las activaciones, la mercancía y una gigantesca rampa destinada al skate y BMX hacían evidente algo importante: Warped Tour nunca fue solamente música.

Era cultura.

Y México finalmente estaba dentro de ella.

Los horarios: comenzaron los Juegos del Hambre

Una vez revelados los horarios comenzó la verdadera batalla.

Empalmes. Decisiones dolorosas. Caminatas rápidas entre escenarios. Ese pequeño momento de crisis existencial en el que tienes que decidir qué banda amas ligeramente más que otra.

Bienvenidos al Warped Tour.

Entre ese caos apareció uno de los primeros momentos especiales del fin de semana: letlive. inaugurando el Vans Stage.

Jason Aalon Butler parecía tener una deuda pendiente con México y el regreso estuvo a la altura. Energía, crowdsurfing, mosh pit, wall of death y esa sensación de estar viendo una banda que entiende perfectamente que un escenario no tiene fronteras.

No había demasiado tiempo para procesarlo.

Había que seguir caminando.

Y ahí comenzamos a entender otra de las grandes virtudes del festival.

Mientras Mayday Parade sonaba a unos metros, había gente completamente concentrada viendo a skaters y riders tomar la rampa. No todos habían llegado únicamente por las bandas. Había quienes estaban ahí por todo aquello que históricamente construyó la identidad de Warped.

Música, skate y comunidad coexistiendo en un mismo espacio.

La lluvia también quiso tocar

Entonces apareció otro invitado que terminaría convirtiéndose prácticamente en parte del lineup: la lluvia.

Con Of Mice & Men el cielo se vino abajo, pero absolutamente nadie parecía dispuesto a moverse.

Y escuchar “Second & Sebring” bajo la lluvia tuvo algo especial. De esos momentos en los que convenientemente puedes culpar al agua por lo que está pasando en tu cara.

Pero si hubo una banda que convirtió el clima en parte de su presentación fue The Devil Wears Prada.

Su sonido estuvo entre los mejores del festival y el set recorrió distintas etapas de su historia. “For You” pegó directamente en la nostalgia, mientras que canciones como “Hey John, What’s Your Name Again?” y especialmente “Dogs Can Grow Beards All Over” provocaron una reacción descomunal.

Para quienes han seguido a la banda durante años, recuperar canciones así dentro de un festival como Warped tenía un peso distinto.

Era pasado y presente chocando en el mismo escenario.

La ausencia de Rise Against

No todo podía salir perfecto.

Uno de los momentos más complicados de la primera jornada llegó cuando Rise Against tuvo que cancelar su presentación por un problema de salud de Tim McIlrath.

Para quienes ya llevaban tiempo esperando frente al escenario, la noticia cayó como un balde de agua fría —aunque agua precisamente no nos faltaba ese día—.

Más allá de una situación evidentemente fuera del control de la banda, desde el lado del público quedó la frustración de haber esperado hasta prácticamente el horario de su presentación para conocer la noticia.

Era uno de los shows más esperados del sábado.

Y su ausencia se sintió.

Pero Warped Tour no deja demasiado espacio para lamentarse: mientras algo se cancela en un escenario, probablemente ya está comenzando algo más a unos metros.

Guadalajara también estaba en el Warped

Entre las propuestas mexicanas apareció San Venus, recordándonos además el momento que atraviesa una nueva generación de bandas de Guadalajara.

Hubo algunos problemas de audio, pero la banda salió adelante con actitud.

Entre música, estética y un guiño a Juan Gabriel desde el vestuario, uno de los momentos más significativos llegó cuando Uxi agradeció estar ahí y celebró a la música mexicana.

Puede parecer una frase sencilla, pero dentro de un festival que durante décadas parecía geográficamente lejano para las bandas de nuestro país, adquiría otro significado.

Porque también de eso trató este Warped Tour:

de ver sueños que antes parecían imposibles volverse escenarios reales.

Magnolia Park y el mosh como comunidad

Otro de los momentos más memorables llegó con Magnolia Park.

Durante “Shallow”, el público organizó un mosh pit protagonizado exclusivamente por mujeres.

No como una ocurrencia aislada, sino como uno de esos pequeños gestos que dicen mucho sobre una comunidad.

Por algunos minutos desaparecieron las tensiones, las discusiones y todo lo que existe afuera. Solo había gente disfrutando música dentro de un espacio que se sentía suyo.

Después, uno de los músicos bajó entre el público y terminó rodeado por un circle pit.

Caos.

Pero del bonito.

Una dinámica similar volvería a aparecer durante Escape The Fate, otra banda que encontró frente a sí a un público completamente entregado.

Y ahí comenzaba a quedar claro que Warped Tour México no estaba intentando simplemente importar una experiencia estadounidense.

La gente estaba creando su propia versión.

State Champs y el día que el fotógrafo terminó volando

State Champs fue otro de esos conciertos que llevábamos demasiado tiempo esperando en Ciudad de México.

Y el público decidió recibirlos como correspondía.

Nunca habíamos visto tanta gente volando sobre las cabezas.

Crowdsurfer tras crowdsurfer.

En algún momento, mientras fotografiaba a quienes pasaban por encima de la multitud, varias personas comenzaron a señalarme.

“El de la cámara quiere volar”.

Y sí.

Terminé volando.

Por algunos segundos dejé de fotografiar el Warped Tour para convertirme en parte de la fotografía.

Uno de esos recuerdos absurdos, espontáneos y completamente imposibles de planear que probablemente se quedan contigo mucho más tiempo que cualquier setlist.

Simple Plan nos recordó qué significa Warped Tour

Después llegó Simple Plan.

Y no fue necesariamente el fuego, las luces o la producción lo que terminó convirtiendo su presentación en una de las representaciones más claras de lo que significaba tener un Warped Tour en México.

Fue todo lo demás.

LØLØ apareció para “Jet Lag”.

Derek DiScanio de State Champs se unió para “Where I Belong”.

Varias botargas de Scooby-Doo invadieron el escenario mientras un mariachi apareció para cantar “Las Mañanitas”, antes de que sonara “What’s New Scooby-Doo?”.

Y entonces Erik Canales de Allison subió para cantar “I’m Just a Kid”.

Ahí estaba.

Eso era.

Eso era Warped Tour.

Bandas entrando y saliendo de escenarios. Artistas colaborando entre ellos. La distancia entre público y músicos reduciéndose. Escenas que normalmente parecen separadas encontrándose durante unos minutos.

No era solamente ver conciertos.

Era pertenecer a algo.

Punks, emos y generaciones compartiendo escenario

Otro dato que quizá nadie habría pronosticado: Pennywise reunió una cantidad enorme de público.

Y resultaba increíble observar aquella mezcla generacional.

Punks compartiendo espacio con emos que inmediatamente después comenzarían a moverse hacia el escenario contiguo para ver a Black Veil Brides.

En otro contexto quizá serían escenas separadas por años, estilos y hasta discusiones absurdas sobre géneros.

Aquí simplemente coexistían.

Como siempre debió ser.

División Minúscula tenía que cerrar esta historia

Y entonces llegó el final.

Entre todos los nombres internacionales que podían ocupar ese espacio, hubo algo especialmente correcto —incluso poético— en que División Minúscula fuera la banda encargada de cerrar el primer Vans Warped Tour en México.

¿Alguna vez imaginaron Javier Blake y compañía que terminarían siendo quienes bajarían el telón de la primera edición mexicana del festival?

Probablemente no.

Por eso verlo suceder tenía otro peso.

Una banda mexicana cerrando un festival que durante décadas representó buena parte del imaginario punk, emo y alternativo de varias generaciones.

En uno de los momentos finales, Javier habló de los músicos, del público, de la escena y también de quienes trabajan alrededor de ella.

Después llegó “Voces”.

Y todo pareció acomodarse.

Porque finalmente Warped Tour México no fue únicamente una colección de bandas que escuchábamos cuando éramos adolescentes.

Tampoco fue solamente nostalgia.

Fue mirar alrededor y descubrir que seguimos aquí.

Los músicos.

Los fotógrafos.

Los medios.

La gente que organiza conciertos.

Los que siguen entrando al mosh.

Los que ahora prefieren verlo desde atrás porque ya les duele la rodilla.

Los que descubrieron estas bandas hace veinte años y quienes apenas están encontrando esta música.

Todos.

¿Fue perfecto? No.

Hubo empalmes imposibles, problemas de audio, lluvia, lodo, cansancio y una cancelación dolorosa.

Pero probablemente Warped Tour tampoco debía ser perfecto.

Tenía que sentirse vivo.

Y durante dos días en Ciudad de México hubo crowdsurfing, guitarras, skateboards, tenis empapados, amigos encontrándose entre escenarios y canciones que llevábamos años esperando escuchar.

Treinta y un años tuvieron que pasar.

Pero finalmente pudimos decirlo:

México tuvo su Warped Tour.

Y ojalá esto apenas haya sido el principio.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Tags