Tove Lo en CDMX: bailar en la oscuridad hasta sentirlo todo

Entre luces violentas, deseo y vulnerabilidad, Tove Lo convirtió el Pepsi Center en una pista de baile emocional con su ESTRUS TOUR. Una noche para perder el control y recordar que incluso cuando estamos hechos un desastre, todavía podemos bailar.

1 de octubre de 2026 | Pepsi Center, Ciudad de México

Hay algo extraño en las noches que empiezan como una fiesta y terminan pareciéndose a una confesión.

El pasado 1 de octubre, el Pepsi Center se transformó en un espacio de luces violentas, humo y cuerpos moviéndose al ritmo de Tove Lo. La cantante sueca regresó a la Ciudad de México con su ESTRUS TOUR, acompañada por Mallrat, para ofrecer un espectáculo que desde los primeros minutos dejó claro que aquella no sería una noche cualquiera.

Tove Lo siempre ha entendido algo que no todas las artistas consiguen desarrollar: un lenguaje propio, uno en el que el deseo y la vulnerabilidad pueden coexistir sin necesidad de justificarse.

Entre canciones como «a lot of feelings, no solutions», «roomie», «Cool Girl» y «Are U gonna tell her?», el escenario comenzó a llenarse de una energía difícil de clasificar. Había sensualidad, por supuesto, pero también algo más profundo: una especie de electricidad debajo de la piel, esa sensación de estar viviendo algo que inevitablemente terminará convirtiéndose en recuerdo.

Las luces azules y violetas atravesaban el humo mientras los verdes, naranjas y destellos intermitentes apenas permitían distinguir lo que sucedía sobre el escenario. Todo parecía avanzar demasiado rápido, como esas noches que sabes que van a terminar mucho antes de que estés listo para dejarlas ir.

En medio de aquella atmósfera, Tove Lo construyó un espacio donde la vulnerabilidad y el deseo compartían protagonismo sin pedir permiso. Canciones para llorar, otras para perder el control y algunas que probablemente funcionan mejor cuando ya es demasiado tarde para tomar buenas decisiones.

Y es precisamente ahí donde radica uno de los mayores aciertos de su espectáculo: no intentar separar la oscuridad de la diversión. En su universo, ambas forman parte de una misma experiencia.

Habits (Stay High): una herida que miles cantaron juntos

Si hubo un instante en el que el Pepsi Center pareció retumbar desde sus cimientos, fue cuando sonaron los primeros acordes de «Habits (Stay High)».

La canción llegó como un golpe de memoria colectiva. El público dejó de ser únicamente espectador para apropiarse de cada palabra, convirtiendo uno de los temas más reconocibles de la cantante en una confesión multitudinaria.

Porque, al final, nunca se trató solamente del exceso, la fiesta o el deseo de sentirlo todo. También se trataba de cantar algo que alguna vez dolió mientras miles de desconocidos hacían exactamente lo mismo a tu alrededor.

Esa es una de las contradicciones más fascinantes de la música de Tove Lo: transformar emociones profundamente íntimas en experiencias colectivas, hacer que el caos suene liberador y encontrar cierta belleza en aquello que normalmente preferimos mantener oculto.

Durante unas horas, el Pepsi Center dejó de sentirse como un recinto de conciertos para convertirse en una enorme pista de baile dedicada a todas esas emociones que escondemos cuando vuelve a salir el sol.

Y aquella noche, entre el sudor, las luces y los coros compartidos, nadie pareció tener demasiadas ganas de esconderse.

Tal vez esa sea la verdadera magia de Tove Lo: recordarnos que no necesitamos tener la vida resuelta para disfrutarla.

Que incluso cuando estamos hechos un desastre, todavía podemos bailar.

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Escucha Tove Lo: