
A casi 3 años de su última visita en el marco del Festival Hipnosis donde el grupo liderado por Wayne Coyne tocó de principio a fin una de sus obras maestras: «Yoshimi Battles the Pink Robots» (2002), la banda oriunda de Oklahoma, Estados Unidos regreso a CDMX el 18 de abril de 2026 en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes y a diferencia de aquella ocasión está vez optaron por dar un recorrido por varias de sus obras más emblemáticas. Para redondear y complementar este regreso invitaron a bandas como Un Perro Andaluz, Gilla Band y Sextile en una noche de celebración músical y diversidad de géneros sonoros.
A principios de año se daba la noticia de una nueva visita de The Flaming Lips a CDMX el anuncio emocionaba y causaba curiosidad por el lineup que se conformo para redondear el retorno de la banda norteamericana a nuestro país: Un Perro Andaluz, banda mexicana de post punk y krautrock, Gilla Band proyecto irlandés de synth noise (con quienes tuvimos una entrevista reciente) y Sextile dúo angelino de synthwave y synthpunk. Toda esta celebración se llevaría a cabo en el Velodromo Olímpico pero por cuestiones de logística se cambio de recinto siendo el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes el lugar elegido para presenciar el regreso de uno de los proyectos de la neo psicodelia y del rock alternativo más influyentes de los últimos 30 años. Desde la primera visita de Wayne Coyne y compañia a nuestro país en aquel lejano 2008 en el extinto Festival MOTOROKR hasta su última parada en el Festival Hipnosis en 2023 la relación de la banda norteamericana con México ha sido muy poderosa y cada presentación ha sido emblemática tanto a nivel sonoro como en estética conceptual. Aunado a esto discos como «The Soft Bulletin» (1999), «Yoshimi Battles the Pink Robots» (2002) y «At War with the Mystics» (2006) marcaron a toda una generación siendo los discos que mejor acogida tuvieron en nuestro país muestra de ello que varios de los temas que sonaron de estos álbumes fueron de los más coreados el sábado pasado.
Un Perro Andaluz fue la banda encargada de arrancar las actividades y aunque el venue estaba apenas a la mitad de su capacidad quienes presenciaron el acto de la banda mexicana de post punk y krautrock quedaron satisfechos con la energía que transmitió una de las bandas emergentes nacionales más interesantes de su generación. Lo del sábado pasado tambien fue una noche de regresos, despues de 4 años se dio la segunda visita de los irlandeses Gilla Band quienes se presentaron en 2022 en el extinto Festival Marvin, siendo en está ocasión de los actos que llamaron poderosamente la atención gracias a sus atmósferas de post punk experimental y synth noise recordando mucho a bandas como HEALTH. El último acto en calidad de telonero corrió a cargo del dúo angelino Sextile quienes regresaron a CDMX por tercera vez tras sus aclamadas presentaciones en el siempre mítico Circo Volador en 2022 y en el Foro Indie Rocks! en 2024. Con un venue casi lleno está presentación fue la que más extrañeza provocó en alguna parte del público, por un lado su presentación fue celebrada por su fandom muchos de ellos identificables, también hubo mucha aceptación de quienes se acercaron por primera vez a las atmósferas synth wave y synth punk del dúo norteamericano pero por el otro habia quienes ya esperaban el acto estelar y se notaban confundidos por lo que estaban presenciando pero lo que es innegable es que Sextile convirtió el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes en un rave gigantesco previo a la presentación de The Flaming Lips.
Después de una previa «maratonica» el escenario se iba transformando poco a poco para recibir a The Flaming Lips. En punto de las 10 de la noche las luces se apagaron y comenzo un ensoñador juego de luces laser, uno a uno los integrantes de la banda se iban posicionando en su lugar siendo Wayne Coyne el último en salir el más ovacionado. El tema abridor fue la contemplativa y atmosférica «Sleeping on the Roof» inicio poético para la fiesta de colores que estaba por venir. Y así sin mas llegaron de golpe los primeros acordes de «Yoshimi Battles the Pink Robots, Pt. 1» seguida de la electrónica onírica de «Yoshimi Battles the Pink Robots, Pt. 2» donde el escenario se pinto de tonos technicolor y robots rosas gigantes aquellos contra los que emprendía su lucha Yoshimi la protagonista del cuento de Coyne quien con la primera lluvia de confeti volvió a cada uno de los asistentes en cómplices de su relato. «Turn It On» de atmosferas alternativas noventeras hizo recordar aquellos viejos tiempos en lo que todo era un poco mejor. La psicodelica «Pompeii Am Götterdämmerung» y la acustica «Five Stop Mother Superior Rain» de los primeros momentos organicos de la noche y un regalo para los fanáticos mas puristas de la banda. Un par de sorpresas llegaron, primero con el cover de «True Love Will Find You in the End» del mítico Daniel Johnston y después una cancion inedita «Every Teardrop Cried» tocada en vivo por primera vez, ambos de los momentos más solemnes de la noche.
¿Existe un mundo feliz? la respuesta es sí y Wayne Coyne sumerge a sus fanáticos en ese mundo ideal donde se vuelve a ser niño, demostrando que solo basta cerrar los ojos para tocar el sol con un dedo mientras se baila con seres de otros planetas como en el clásico «The Golden Path» (su gloriosa colaboración con The Chemical Brothers) y que se puede brincar junto a un par de ojos gigantes y unos labios rojos inmensos en «The Yeah Yeah Yeah Song (With All Your Power)» en una fiesta de colores, confeti y pelotas gigantes. Después de ese par de momentos luminosos llego «Vein of Stars» la cual fungio como un extraordinario preludio ambient para los temas que estaban por venir. Es asi como llegaron en fila sus temas más emblemáticos, Coyne y compañia sumergian a cada uno de los asistentes en un planeta lleno de colores y arcoíris musicalizado por la poderosa e introspectiva «Fight Test», después el clásico noventero y uno de los grandes triunfos sonoros de la banda norteamericana: «She Don’t Use Jelly» y terminaba esta poderosa trilogia con otra de sus obras maestras la conmovedora pero luminosa «Do You Realize??». Esta utopia no podía terminar sin el ya clásico encore y sin que antes uno de los grandes frontman de nuestro tiempo sacara su niño interior envuelto en una capa cual superheroe jugando a ser rockstar homenajeando a sus héroes musicales en «War Pigs» de Black Sabbath. El cierre no podía ser más ensoñador que escuchar la hermosa «Race for the Prize» cantada por Coyne encerrado en una burbuja acompañado de una inmejorable atmósfera festiva. The Flaming Lips han demostrado a lo largo de los años que la manera de presentar su música en vivo es algo que les interesa de una manera diferente, su intención es volver a cada uno de los asistentes parte de sus atmósferas ensoñadoras. Sus presentaciones en vivo son una montaña rusa de emociones, colores y atmósferas espaciales pero también algo muy terrenal, un acto de amor de la banda hacia su público.
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