
La noche del pasado 11 de diciembre, la Sala (B) del Foro Indie Rocks! se transformó en un refugio de libertad creativa con la llegada de Simona. La artista argentina, radicada en Barcelona, aterrizó en la Ciudad de México para presentar una propuesta que desafía cualquier etiqueta, consolidándose como una de las voces más disruptivas del panorama actual. En un ambiente que osciló entre lo vulnerable y lo eufórico, Simona demostró por qué su identidad musical es comparable a un collage sonoro, donde conviven sus raíces mendocinas, el espíritu punk de su adolescencia y la vanguardia electrónica europea.
La energía de la noche comenzó a encenderse gracias a Xulistar, artista originaria de Iztapalapa, quien junto al productor B.Smile en la consola del DJ, fue la encargada de abrir fuego. Con un set cargado de ritmos urbanos que navegaron entre el reggaetón más crudo, el dancehall, la bachata y los destellos del hyperpop, lograron instaurar una atmósfera «bellaka» y animada que puso a bailar a los asistentes desde el primer minuto. El talento local dejó el escenario en lo alto, preparando el terreno para una velada donde el baile y el talento femenino serían los protagonistas.
Cuando Simona tomó el escenario, acompañada por la precisión rítmica de la DJ y productora VICKILICIOUS, la atmósfera cambió hacia una estética de club nocturno de alta intensidad. Presentando su reciente material ASTUTA, la artista hizo gala de su nuevo sonido: uno «re clubero», de BPMs altos y texturas distorsionadas diseñadas para los valientes. Durante el show, que fue concebido «a la carta» basándose en las peticiones de sus fans, sonaron temas insignia como «CARAMELO», «PERRA AVENTURERA» y la potente «ASTUTA», logrando ese equilibrio perfecto entre sentirse sexy y emocionarse hasta las lágrimas.
Más allá de la música, el concierto fue un manifiesto político y personal. A través de canciones como «PRINCESA PORRO» y «MELONI», Simona reafirmó su misión de transformar el lenguaje en herramientas de empoderamiento y resistencia, resignificando su propia narrativa para crear un espacio seguro y celebratorio dedicado especialmente al público femenino y a la comunidad LGBTIQ+. Entre el hyperpop y los ritmos urbanos, la noche cerró como una experiencia auténtica y cercana, dejando claro que el universo de Simona es un ciclo constante de transformación y honestidad brutal.





