
Cuerda Cultura se llenó hasta el último rincón para recibir a una de las bandas más cautivadoras de la escena: Mint Field. La expectativa era alta, pero lo que sucedió superó cualquier pronóstico. Desde las primeras notas, el venue se convirtió en un océano de voces coreando, miradas absortas y cuerpos meciéndose al ritmo de su melancolía.
Antes de su aparición, Dawn Haze y Davgari prepararon el terreno con dos actuaciones memorables: Dawn Haze, con un post punk de raíz clásica y reminiscencias ochenteras, ofreció una entrega sólida y nostálgica; Davgari, en cambio, nos sumergió en un shoegaze experimental, profundo y cargado de poética melancólica. Dos propuestas distintas que, juntas, formaron la antesala perfecta para lo que vendría.
Y entonces, Mint Field.
Sombría dulzura, una caricia en la oscuridad. Su atmósfera combina el placer introspectivo del solipsismo con el florecer de una electricidad rockera. Shoegaze pesado, pero envuelto en una voz ligera que acaricia. Es ese tipo de sonido que ha merecido compartir escenario con Whirr y Nothing, y que anoche nos recordó por qué. Canción tras canción, la banda nos llevó a flotar en un vaivén emocional donde la melancolía se volvió necesaria.
El público salió distinto: con los pies aún en Cuerda Cultura pero con la mente suspendida en algún lugar entre la penumbra y la luz. Una experiencia íntima y de calidad internacional, hecha posible gracias a Alternativa MX, joven productora que apostó por este pequeño magno evento.
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