Mareas de emoción: el paso de Say Ocean por Mérida.

La noche se sintió como una descarga colectiva desde el primer acorde. Casa Nohoch fue testigo del arranque con Luna Sedata, que tomó el espacio y lo vistió de intensidad, crudeza y presencia, marcando el pulso inicial. Le siguió la energía frontal de MXMXALV, elevando la presión hasta dejar a la audiencia completamente entregada. Dejando el cierre de la noche en manos de Say Ocean, que terminó por sellar la experiencia con una conexión brutal entre escenario y público.

Agresión sonora en tiempo real.

En punto de las 19:00 hrs Luna Sedata llegó a fracturar la inercia del espacio. Su set se movió entre tensión contenida y estallidos precisos con notas agresivas, ásperas, casi táctiles, que empujaban el aire y obligaban al cuerpo a responder.

Con “Flores en Hashirama” y “Mausoleo”, la energía dejó de ser contemplativa, el slam se armó en cuestión de segundos, donde choques calculados, giros, liberación física al ritmo de cada caída rítmica.

No fue caos gratuito, sino impulso dirigido. Una banda que entiende el peso del sonido y lo usa para desplazar el ánimo del lugar. Definitivamente Luna Sedata no abrió la noche, sino que redefinió su temperatura y eso, sólo era el comienzo.

Actitud al frente.

Y así llegó el turno de MXMXALV quienes no subieron al escenario a tensar la velada y encender al público que tras la participación de Luna Sedata sólo anhelaba más. Directos y sin rodeos, soltaron un set frontal, pesado, donde cada golpe rítmico se sintió físico y cada transición empujó al público más cerca del borde. Está claro que no hubo distancia entre banda y sala, sólo volumen alto, energía a tope y una ejecución que mantuvo el pulso apretado de principio a hasta el fin.

Su paso no fue un intermedio, fue presión sostenida en su totalidad, con actitud, presencia y ese tipo de intensidad que no se simula. Se construye en vivo y se sostiene con carácter.

Con una gran respuesta del público, además de tocar por primera vez en vivo “xfavor”, y canciones como “MAL ORGANIZADO” que formó parte su setlist de la noche.

Último acto.

Finalmente, y tras dos grandes presentaciones a manos de bandas de le escena del sureste, Say Ocean empujó al límite. Desde que tomaron el escenario, su pulso punk desordenó el espacio, el mosh girando sin centro, cuerpos chocando, brincos constantes y empujones que no rompían la conexión, simplemente la alimentaban.

Aquella energía que emitían y que contagiaba sólo estallaba en oleadas mientras éxitos como “Un Segundo En El Tiempo”, “Perfectas condiciones”, “Deja Vu” y “Por Fin Se Me Hizo Borrarte” detonaban coros que se gritaban más de lo que se cantaban.

Hubo momentos que encapsularon el caos compartido, público que cantó en el escenario con la banda, personas lanzándose con la certeza de que serían sostenidas, y Piña entregándose por completo al salto, flotando sobre manos que lo cargaron como parte del mismo ritual colectivo.

Nadie estaba quieto, nadie observaba desde fuera, todos eran parte del momento y de todo lo que sucedía dentro del movimiento. Y no es para menos, porque canciones como “Hostil”, “Deja De Hablar”,  “Tocar Fondo” y “Amnesia” también hicieron acto de presencia, demostrando que en el sureste también se vive el punk.

El cierre no dejó sensación de final, sino de desgaste feliz, siendo “Dile a Todos Tus Amigos” la canción que dejó el sudor, desorden, pulsación alta. Un recordatorio de que hay conciertos que se escuchan y otros que se atraviesan físicamente.

Escucha Say Ocean: