Los favoritos de Guadalajara y México: Los Bunkers en Unplugged en Guadalajara.

La noche del pasado viernes 10 de octubre, la ciudad de Guadalajara fue anfitriona por segunda vez en el año de uno de los hitos para la música latinoamericana contemporánea, el MTV Unplugged de Los Bunkers, con un lleno total en la audiencia, al igual que en el escenario, con una visita rápida de Juan Carlos Bodoque, de 31 minutos, una decena de instrumentos típicos de la región, y otra decena de músicos tanto chilenos como de todo México. Ah, y una bola disco.

Los Bunkers regresan a Guadalajara con su gira MTV Unplugged

La banda chilena Los Bunkers llegó por segunda ocasión en el año a la ciudad de Guadalajara con el motivo de su gira MTV Unplugged, después de haber agotado ya una fecha en el Teatro Diana durante el mes de marzo, en lo que ha sido una gira que ha visitado todos los rincones de México, con una fecha en Colombia, un par más en su natal Chile, y con aún más fechas en México para finales de año. Un año lleno de un éxito muy bien merecido para los favoritos del público mexicano.

Una carrera de décadas y conexión con México

Banda ícono en la región, con justa razón. Una carrera que va a lo largo de décadas y de discos, con una fuerte conexión con el público mexicano y un gran éxito que se ha extendido a través de los años. Nosotros mismos crecimos escuchando a Los Bunkers, nos entristecimos con su separación y nos emocionamos con, cuando con razón de las protestas estudiantiles de Chile de hace unos años, se juntaron para dar una presentación en beneficio del movimiento, y de ahí siguió una gira, y ahora un muy justo MTV Unplugged, que sirve para que visiten México de cabo a rabo, y para poder escribir esta breve dedicatoria a una banda que ha marcado a una generación entera en México, y en Latinoamérica.

La experiencia en vivo más allá del material original

Del material mismo hay mucho que podemos hablar, como de los arreglos, la elección de los instrumentos y las canciones para versionar, los invitados para la grabación del directo y lo íntimo que se sintió gracias a su producción, la intención del material, los alcances que se le buscó dar y que ha conseguido, o la promoción cultural que hace para Chile, Latinoamérica en general, pero en concreto para la música folk andina y sudamericana, y demás, pero para el presente vamos a enfocarnos únicamente en el en vivo, experiencia que va mucho más allá de lo que pudimos ver en el original, y que es una cosa exquisita, no sólo para los fans de Los Bunkers, si no para cualquier fanático de la música en general.

Llegada al Teatro Diana y primeras impresiones

Llegamos al Teatro Diana un tanto sobrados. Sabíamos que no habría banda invitada, por lo que queríamos asegurar estar a tiempo y sin premura. Al parecer, este sentimiento fue compartido por el resto de la audiencia, quienes hacían filas larguísimas para entrar, o para comprar algún trago, para la mesa de mercancía oficial, que incluí unos vinilos de la banda a un muy buen precio, o incluso para comprar mercancía no oficial afuera del teatro, que honestamente estaba muy bien hecha, y que siempre es algo característico de los conciertos a lo largo de todo el país. En el momento previo a entrar, parecía que estábamos en una tertulia más que estar esperando a que diera inicio un concierto, y ese sentimiento fue una muy buena antesala para el evento.

Inicio del concierto y la primera apertura del telón

Se escucha el anuncio de la tercera llamada, entramos a buen paso a tomar nuestros lugares, y con un par de minutos más, a las 21:11 horas da inicio el concierto. Primero se apagan todas las luces, se mantiene el telón abajo, comienza a sonar una guitarra acústica acompañada de percusiones, tocando una melodía en loop, que da un par de minutos más para que se termine de poner todo en su lugar, para que a las 21:15 se abra el telón y comiencen a tocar de lleno. Para las primeras canciones habrán en escena los 5 bunkers más 3 pares de manos extras, tocando una variedad inmensa de instrumentos, pero a lo largo de la noche sólo se irán sumando más manos y muchos más instrumentos, para culminar en su punto más alto con un total de 14 músicos tocando al mismo tiempo, más otros 2 que aparecen de forma ocasional para ayudar con los vientos.

Diversidad de músicos e instrumentos

La diversidad de los músicos sólo empata con la diversidad de los instrumentos. Se menciona que todos vienen de diferentes partes de la región, habiendo incluso un compañero de ellos de sus tiempos de estudiantes, y con tantos instrumentos como somos capaces de reconocer, de entre ellos, un xilófono, 4 o 5 diferentes teclados, un órgano, una tanta de instrumentos de percusión, un vibráfono, un acordeón, una tanta de instrumentos de cuerda, otra de guitarras, mandolinas, un banjo, un contrabajo, una pianola, y todos los demás que no pudimos identificar, o que nos equivocamos al nombrar, y la forma en que los instrumentos pasan de mano en mano dependiendo de la canción sólo nos hace reparar en la preparación que se ha dado al concierto.

Melancolía y fantasía en las canciones versionadas

Lo que uno puede percibir al escuchar estas canciones versionadas en vivo es una mezcla extraña de melancolía, al ser canciones que uno ha conocido por años, y de un poco de fantasía, al dejar que la imaginación nos lleve a parajes sudamericanos que no conocemos más allá de lo que la instrumentación de estas versiones nos hace sentir, que si nos esforzáramos un poco más, podríamos llegar a oler el aroma a tierra de los parajes, el café fresco y el pan caliente. Una experiencia realmente única. Luego, regresamos al momento del evento, al tener la participación especial de Juan Carlos Bodoque, de 31 Minutos, para la canción Una Nube Cuelga Sobre Mí, lo que nos lleva de nuevo a nuestra infancia. Muchas emociones muy convulsas en muy poco tiempo.

Clausura del concierto y encore espectacular

Yendo hacia el final del concierto, cerrando con un set bastante consiste y extenso, de más de 25 canciones, se hace una oda a México, con un cover de Quiero Dormir Cansado, de Emmanuel, y regresando a tocar su encore con una pequeña versión de La Negra Tomasa, de Caifanes, que se convierte en Ven Aquí, para después tocar por segunda vez en la noche Llueve Sobre La Ciudad, pero ahora en versión de álbum, y después tocar una espléndida Bailando Solo, que hace un medley con Heart Of Glass, de Blondie, y que extienden por más de 10 minutos, apagando las luces y dejando caer una bola disco que refleja la luz sobre todo el espacio, y que hace que todo el mundo en el teatro se pare a bailar, para después presentar a cada uno de los músicos de la noche en una pasarela de baile. La audiencia en éxtasis, los músicos que tocan mientras bailan, la bola disco brillando y dando vueltas, y todos teniendo un momento que sin duda alguna se quedará grabado en nuestras mentes.

Despedida y cierre del evento

Termina el evento a las 23:35 horas, con cerca de dos horas y media de concierto, y la banda cubierta por los aplausos de todos los presentes, quienes no terminan de aclamarlos. Una verdadera experiencia, que agradecemos poder haber presenciado, y que es un claro ejemplo de porqué Los Bunkers siguen estando en un punto alto en su carrera después de tantos años en el medio, y que esperamos poder pronto repetir.

Escucha Los Bunkers:

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