
El pasado 5 de septiembre, el escenario de Bajo Circuito se transformó en un punto de encuentro donde la música y la cercanía fueron los protagonistas. En un ambiente relajado, con una escenografía sencilla pero efectiva, el público vivió un concierto que se sintió como una reunión entre amigos.
La noche arrancó con Celeste Sanazi, una propuesta fresca dentro de la escena emergente. Con un estilo que mezcla pop alternativo con tintes teatrales y un toque de cumbia, sorprendió a todos al abrir su set con un cover del intro de la serie Betty la fea. Una jugada arriesgada pero efectiva, que inmediatamente rompió el hielo y captó la atención del público. Su presencia escénica y manera de conectar con la audiencia marcaron el tono íntimo y cercano de la noche.
Después fue el turno de Vitalico, proyecto solista del vocalista de Comisario Pantera. En contraste con la ligereza inicial, Vitalico presentó un sonido más sólido y contundente, donde se entrelazan el rock alternativo y la balada pop con letras cargadas de melancolía y fuerza emocional. Con riffs llenos de energía y una propuesta honesta, logró que el público bailara y moviera la cabeza sin descanso. Uno de los momentos más destacados fue cuando invitó al escenario a Laura Guevara, con quien interpretó un tema que combinó sensibilidad y energía, encendiendo aún más la velada.
Finalmente, el escenario recibió a Lobel, quien abrió con El momento perfecto, tema que marcó la pauta de lo que sería un show cargado de emociones. Canciones como Cruella Stella, Canción para mi mente y Ultimátum fueron dibujando la primera parte de su presentación, logrando una conexión inmediata con el público.
En un momento inesperado, Lobel decidió abandonar el escenario para cantar desde el público, convirtiendo el show en una experiencia aún más cercana. Allí sorprendió con un cover de Loco, de Babasónicos, que desató la euforia de los asistentes.
De regreso en el escenario, se unió a músicos de Comisario Pantera para interpretar La superación, uno de los momentos más altos de la noche. La energía se mantuvo con Los últimos besos, Danza de ciudad y Verano en Buenos Aires, canción en la que expresó su amor por Argentina, su país natal, pero también su gratitud al público mexicano, que lo recibió con tanto cariño que incluso le obsequiaron una camiseta de la selección nacional. El público, entre aplausos y gritos, lo bautizó con el coro: “Lobel hermano, ya eres mexicano”.
Con las emociones a flor de piel, Lobel interpretó Lo que me hacía bien y El muchacho de los ojos tristes, agradeciendo a los músicos que lo acompañaron y a un público que lo hizo sentir en casa. La noche llegó a su fin con El fin, un cierre perfecto para una velada que confirmó que Lobel está construyendo un camino firme en la escena independiente, pero también un vínculo genuino con quienes lo escuchan.
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