
El C3 STAGE se llena de mucho baile, energía y luces la noche de este pasado jueves 19 de junio al recibir al marsellés Kid Francescoli en su parada por la ciudad de Guadalajara como parte de su visita a México dentro de su Sunset Blue Tour.
La Perla Tapatía fue el escenario de una noche dedicada al baile, al baile, y a nada más que el baile este pasado jueves 19 de junio. La presentación de Kid Francescoli llegó a Guadalajara directo desde Marsella, Francia para secuestrar el C3 STAGE como parte del gira Sunset Blue Tour y con el apoyo de WEAPONS como invitado especial para esta gran noche.
La cita fue a las 21:00 horas en el C3 STAGE, o a las 20:00 horas para los avalentonados y nada temerosos que se la sortearon contra la lluvia torrencial que hacía una hora que azotaba la ciudad, y que se pudieron dar la oportunidad de ver la presentación bien lograda de WEAPONS, quienes con un justo set de 30 minutos y con un aforo mediano que llegaba al recinto todavía un tanto desvariando por la tormenta, pudieron hacer que con todo y los calcetines empapados, los que estábamos ahí pudiéramos olvidarnos un tanto de lo que había pasado para llegar ahí, y en su lugar meneáramos las caderas y calentáramos los ánimos. La noche apenas comenzaba, y la lluvia se había quedado afuera de la puerta.
Treinta minutos antes de la hora para comenzar la presentación de Kid Francescoli y pareciera que la ciudad llegó a una tregua con Tláloc, quien dio un respiro a toda la gente que se dirigía hacia el evento para que pudieran llegaran en buen estado y con celeridad, que se notó a más no poder. En un lapso de 5 minutos el espacio estaba abarrotado. Manos frías, más de un rímel corrido, filas larguísimas para comprar tragos, y persona tras persona entrando al recinto y buscando un lugar. ¿Había llovido?
Sí, había llovido. Y la gente estaba lista para olvidarse de esto. Y Kid Francescoli llegó y dejó en claro por qué el toque francés (French Touch) está en boga. 21:01 horas, Mathieu Hocine y Andréa Durand salen de vestidores. Las luces del recinto se apagan, las luminarias se tornan hacia el centro del escenario, las máquinas de humo comienzan a funcionar, y el público se prepara para recibir con brazos abiertos al dúo en escena. La másterclass de cómo hacer música está por comenzar.
Es un poco complicado intentar describir todo lo que sucede en escena en un concierto de Kid Francescoli para alguien que no ha tenido la oportunidad de verlos en vivo, o tal vez incluso con quien ya ha tenido el placer, pero vamos a intentarlo. La premisa es simple. Dos personas en escena, cuatro teclados, dos sintetizadores, dos micrófonos, un bajo, un recinto que es lo suficientemente grande para que se sienta el calor que emanan las personas pero a la vez lo suficientemente reservado como para que se pueda comprender lo que está pasando sobre el escenario como una plática íntima, un Mathieu Hocine que no tiene miedo a pedirle al público que baile y que grite y una Andréa Durand que, Dios, Jesús, Jehová, Yahvé, Samsara, Mano Invisible, destino divino, no podemos terminar de creer lo gran showgirl que eres. Te vimos en vivo, y te seguimos viendo días después.
Lo último podrá parecer un poco exagerado, y la realidad es que sí, lo es, pero bien merecido. Si juntamos todos los factores, de que la buena música y los tragos coquetos y las luces que te meten en una discoteca improvisada y el calor de la gente que baila a pesar de lo mojado, y le sumamos la calidad de espectáculo que da Andréa Durand, que brinca, baila, canta, toca el bajo, toca el teclado, y hasta hace coros, no hay nada más que podamos pedir.
No hay mucho que se pueda pedir en este punto, pero aún así, Kid Francescoli va a seguir dando. Una hora con cinco minutos de show y termina la presentación, pero claramente no sólo así sin más. No uno sino dos encores después, un poco más de veinte minutos de show, y Kid Francescoli termina, ahora sí, su presentación en Guadalajara. Pero no sólo así sin más, claramente. Toda una dinámica para el aftershow en la que dejan un set curado de house y electro-pop francés y las indicaciones expresas por parte de la banda “no se vayan, quédense bailando, y los vemos abajo para tomarnos fotos”. No puede ser. Qué buen espectáculo.
Kid Francescoli en Guadalajara este pasado jueves 19 de junio, y en cualquier otra ciudad y momento en que puedas cacharlo, cacharles, por favor, con confianza, y con la certeza que vas a pasarla bien.


