
Ciudad de México, 2025. El Festival Hipnosis celebró una de sus ediciones más completas y diversas hasta la fecha, reuniendo a proyectos nacionales e internacionales que transformaron el Estadio Fray Nano en un epicentro de psicodelia, noise, post-punk y experimentación sonora. A lo largo de dos jornadas, el público vivió un recorrido musical que osciló entre la calma contemplativa y los estallidos más viscerales del festival.
La jornada comenzó con Naturemind, banda toluqueña cuyo sonido orgánico y atmosférico marcó el tono inicial del día. Presentando su álbum Losna Solara, ofrecieron un viaje de guitarras etéreas y ritmos hipnóticos ideal para despertar los sentidos del público que llegó temprano.
El festival encontró un respiro emocional con Fin Del Mundo, quienes con su dream pop y shoegaze brindaron uno de los momentos más sensibles del día. Su repertorio centrado en Hicimos Crecer Un Bosque creó una burbuja de calma antes del caos sonoro que seguiría.
El dúo gallego Bala apareció como un golpe de electricidad pura. En apenas 40 minutos mostraron una fuerza escénica demoledora, mezclando stoner, punk y riffs abrasivos. Fue una presentación que elevó la intensidad del festival y se ganó al público por completo.
Desde Boston, Crumb regresó al Hipnosis con un set lleno de texturas sutiles y sintetizadores que parecían flotar en el aire. Su presentación reunió temas de Amama y otros favoritos, convirtiéndose en una de las actuaciones más etéreas de la tarde.
La dupla de Guadalajara, Grave/Mal, levantó las primeras olas de ruido intenso con su propuesta de tran(s)ce punk: distorsión, ritualidad y catarsis. Su set fue una llamarada perfecta para abrir el camino hacia las propuestas más agresivas del festival.
Uno de los actos más esperados llegó con Deafheaven, quienes ofrecieron una descarga monumental de blackgaze y metal atmosférico. A pesar de fallas técnicas, la banda convirtió el momento en una experiencia catártica apoyada por un público entregado que respondió con moshpits y energía desbordada.
El trío estadounidense Dinosaur Jr. retomó su reinado del noise rock tras una década lejos del país. Con un set poderoso que incluyó clásicos como Little Fury Things y Just Like Heaven, el público vivió un regreso histórico cargado de distorsión y nostalgia.
Para cerrar la noche, Motorama llenó el recinto con su estética minimalista y atmósferas densas. A pesar de problemas técnicos iniciales, el trío logró reconectar con su característico sonido melancólico y bailable, culminando el festival con una energía oscura y magnética.
El acto más esperado del día fue —sin duda— Austin TV, quienes entregaron uno de los shows más emotivos e inolvidables del festival. Interpretando temas de su EP Indra, la banda reafirmó su legado dentro de la música alternativa mexicana.
Con su mensaje icónico, “Tu cara no importa, importas tú”, miles de asistentes se conmovieron ante un show que combinó precisión instrumental, visuales inmersivos y un sentimiento genuino de comunidad.
Fue el cierre simbólico y espiritual de un festival cuya identidad se basa en celebrar la música experimental en todas sus variantes.
Este año, Hipnosis demostró nuevamente su fuerza como uno de los festivales más importantes de psicodelia y música alternativa en Latinoamérica. Con curaduría arriesgada, talento nacional e internacional y una comunidad fiel, consolidó una edición memorable que quedará grabada en la historia de la escena.