
El show presentado por Hipnosis en el Foro Indierocks la noche previa al día de muertos y al inicio del festival, fue una exhibición de dominio musical y furia que al combinarse, inevitablemente se convertiría en el chispazo que hizo arder el alma de los asistentes, usando como comburente los sonidos de guitarras, percusiones, bajo, sintetizadores, teclados y metales.
Una noche que demostró la potencia de las bandas elegidas para la edición 2025 del festival. Un cartel imposible de ignorar: Geordie Greep, Population II y DVTR, tres propuestas que, desde distintas trincheras, empujan los límites del rock contemporáneo.
La velada abrió con DVTR, que desató un estallido punk-noise de alta energía. Con su mezcla de percusiones frenéticas, riffs abrasivos y un humor caótico sobre el escenario, conectaron de inmediato con un público que respondió con saltos y coros improvisados. Su set, breve pero incendiario, funcionó como una sacudida perfecta para iniciar la noche.
Le siguió Population II, también provenientes de Quebec, quienes llevaron la vibra hacia terrenos más psicodélicos y progresivos. Su combinación de batería desbordada, líneas de bajo flotantes y guitarras expansivas construyó un trance sonoro denso y brillante. El trío mostró la madurez que han ganado en los últimos años: temas largos, cambios impredecibles y un manejo impecable de dinámicas que mantuvo al foro en un estado de hipnosis colectiva.
El cierre corrió a cargo de Geordie Greep, quien presentó los temas de su álbum The New Sound. Nos ofreció un concierto que demuestra que Greep es alguien concentrado en su técnica y en la rareza melódica que lo distingue. Con una guitarra que parecía hablar en su propio idioma y una presencia casi ritual, Greep ofreció sonidos que reflejan los intereses musicales que ha tenido en los últimos tiempos, esa influencia latina que se ve reflejada en los sonidos incluidos en los temas de su álbum, además de sus letras crudas, improvisaciones extensas y momentos de silencios tensos que mantenían a la audiencia sin parpadear. Sin duda, uno de los regalos de la noche fue su interpretación de una de las obras maestras de Willie Colón: Oh Qué Será?dándonos muestra de la admiración que tiene por sonidos que han formado parte de la cultura sonora de todo latino.
La noche confirmó la vocación de Hipnosis: abrir portales, juntar escenas y recordarle a la Ciudad de México que el rock aún puede ser un espacio para lo inesperado.





