Entrevista con Yellow Days: Del lo-fi al alma del soul, George van den Broek nos detalla su renacer musical y su show más grande hasta la fecha.

La evolución de un artista rara vez es un camino en línea recta. Para George van den Broek, la mente maestra detrás de Yellow Days, el viaje desde los melancólicos sonidos del bedroom pop y el lo-fi hasta su actual faceta —liderando una exuberante banda de jazz y soul con metales incluidos— requirió de una profunda introspección y un salto de fe. A vísperas de sus esperadas presentaciones en México, platicamos con George sobre el reto de crear un disco bajo la presión del reloj, las historias detrás de sus nuevas canciones y esa conexión tan única que lo hace sentir en casa cada vez que pisa tierras mexicanas.

Sebas: Hola George, soy Sebas de WeareBlizz ¿Cómo estás?

George: Bien, gracias, tranquilo. Emocionado, la verdad. Mañana vuelo a la Ciudad de México. Así que nada, relajándome, intentando ahorrar energía y disfrutar al mismo tiempo. ¿Y tú, cómo estás?

Sebas: Muy bien, y muchas gracias por dedicarnos estos minutos. He estado escuchando el nuevo álbum y es increíble; realmente me transportó a una noche tranquila en un club de jazz. Quería preguntarte, ¿cómo fue el proceso de producción de este disco? ¿Cuál dirías que es el mayor cambio respecto a tus álbumes anteriores?

George: Creo que se siente mucho como volver al trabajo. La verdad, me lo he pasado muy bien estos últimos años; probé muchas cosas, fui muy experimental y estuve dispuesto a grabar discos sabiendo que quizás no tendrían mucho éxito comercial. A mí me parecían interesantes, valiosos y sentía que debían existir en el mundo.

En cambio, siento que este disco vuelve a ser algo más serio. Realmente estoy intentando hacer buena música, más allá de un proceso de mera autosatisfacción. Estoy intentando volver a las bases, lo cual es genial. Así que estoy muy contento. Como te digo, se siente bien volver a tomarme las cosas en serio. Me encanta experimentar y salirme un poco del molde, y estoy seguro de que en el futuro tendré otra fase así en mi carrera en la que desaparezca un poco del mapa por un tiempo para sacar álbumes más abstractos.

Pero se siente bien tener todo más enfocado de nuevo, es agradable, y me doy cuenta de que el público lo aprecia.

Sebas: Es bueno saber que te sientes bien con este regreso. Cuéntame, ¿qué pasaba por tu mente antes de que existiera o se escribiera la primera canción? ¿Qué fue lo primero que visualizaste sobre este álbum?

George: Bueno, la primera canción del álbum fue California. Fue curioso, porque sentí que capturaba el sonido de un lugar complicado. La escuché una y otra vez, y luego intenté componer a partir de ahí.

Y aquí es donde, la verdad, me pasa algo muy particular. A medida que me hago mayor, gran parte de mi proceso creativo se ha vuelto bastante doloroso o, mejor dicho, muy laborioso. Soy bastante ambicioso y me exijo demasiado, al punto de que mi esposa a veces tiene que consolarme porque me siento decepcionado conmigo mismo. Era como si todo el disco tuviera que sonar a California. Pero claro, no puedes hacer la misma canción una y otra vez. Lo que te estoy describiendo no es más que el proceso normal de hacer música. Ella me seguía la corriente y me decía: «Bueno, ya tienes algo, solo tienes que seguir dándole vueltas».

Y así, todo empezó a encajar hacia finales del año pasado, cuando hicimos prácticamente todo el álbum en un mes. Gran parte de eso fue por la presión del tiempo. La discográfica nos dijo: «Este es el momento, estos son los plazos». Y mis agentes nos avisaron: «En estas fechas reservaremos la gira». De repente fue como: «Mierda, tengo que terminar el álbum». Y eso resultó ser súper útil. Porque a veces, si tienes todo el tiempo del mundo, puedes volverte loco. Es como si alguien te dijera que tienes que saltar del avión con el paracaídas en este preciso momento, y tú simplemente confías en el proceso y saltas. Creo que eso me hizo mucho bien.

Pero sí, California fue la canción que me abrió la puerta a este disco, así que me emocioné muchísimo cuando la escribí.

Sebas: Ahora entiendo un poco el por qué este álbum aborda situaciones bastante difíciles y personales. Sabiendo que tenías el tiempo encima y una fecha límite para el lanzamiento, ¿tienes alguna regla para mantener la autenticidad y no ceder a la presión de crear algo solo porque suene «bonito»?

George: Esa es justamente la cuestión. ¿Cómo logras esa santa trinidad de crear algo que sea significativo, hermoso y, a la vez, genial? Es como el triángulo de la felicidad en la creación musical, y tenía que encontrarlo rápido. No fue fácil. Creo que todo se reduce a esos destellos de inspiración que van siguiendo un hilo conductor. Como te decía con California, cuando la terminas piensas: «Joder, creo que estoy haciendo algo bien». Luego sale la siguiente canción, y es como si fueras desenredando ese hilo hasta llegar al ovillo completo, que es el disco terminado. Eso es algo que no se puede fingir.

Me emociona muchísimo y espero que al público también. Es el momento en el que te das cuenta de que realmente estás haciendo música con mayúsculas. Como dijiste, siempre puedes optar por hacer música que simplemente suene bonita, lo cual es muy válido, pero el resultado es solo eso: algo que suena bien. Sin embargo, hay un tipo de música que logra sorprender tanto al artista como al público. Es como si te sorprendieras a ti mismo mientras la estás creando. Para mí, esa es la música que de verdad vale la pena. Cuando un artista simplemente saca algo en automático y dice «aquí lo tienen», a veces le falta esa magia, no se siente tan real. Pero cuando el creador está tan sorprendido por el resultado como quien lo escucha, ahí es cuando sabes que tienes un álbum serio en las manos.

Sebas: Entiendo. En tus trabajos anteriores notábamos un sonido más inspirado en Mac DeMarco y otros artistas de esa línea. Pero hoy, en este álbum, encuentro sonidos que me recuerdan más a Stevie Wonder y a ese tipo de soul clásico. ¿Qué querías conservar de tus raíces sonoras y con qué quisiste romper intencionalmente para lograr el sonido que tienes ahora?

George: Me pasó algo con el tiempo: cuando escribía música lo-fi o jazz, volviendo a ese sonido tipo Mac DeMarco, poco a poco empecé a sentir que ese ya no era mi camino. Creo que, si alguien revisa mi discografía con atención, puede notar cómo ese estilo va desapareciendo de mi música. Solía sentarme y escribir discos enteros —de hecho tengo muchos álbumes guardados que nunca salieron a la luz—. Uno de esos proyectos era esencialmente un disco de lo-fi de principio a fin. Lo escuchaba y pensaba: «Esto ya no es lo mío». Como George, y como persona, sentía la necesidad de evolucionar. Sabía que tenía que encontrar algo más, labrarme mi propio camino. Sentía que me estaba copiando a mí mismo o convirtiéndome en una caricatura, lo cual es una situación muy extraña. Mencionaste a Stevie Wonder, ¿verdad? Empecé a escuchar discos increíbles de Stevie, Marvin Gaye, Sly and the Family Stone. Lo que empecé a hacer —y es algo que hago mucho— fue simplemente sacar esas canciones, hacer covers y tocarlos en las giras. Durante los últimos tres años, ya fuera en un concierto en Italia o en Taiwán, tocábamos temas de Sly and the Family Stone. Too High de Stevie Wonder era otra que tocábamos muchísimo. Yo estaba en los teclados con la banda que tenía en ese momento, y nos dedicábamos a versionar clásicos. Incluso llegué a hacer Arrow Through Me de Paul McCartney, que es una de sus canciones más funky de los 70. Tocar estas canciones en vivo es una excelente manera de acercarte a la música de forma íntima. Así que, cuando llegó el momento de grabar el disco y afinar la visión de lo que quería hacer, haber tocado todas esas canciones en vivo me ayudó muchísimo. La música y yo empezamos a sincronizarnos, y pensé: «Esto es exactamente lo que quiero hacer ahora». Hicimos versiones increíbles en vivo, así que llegué a pensar en grabarlas algún día. Pero la gente que fue a esos conciertos ya las vivió, así que quizá con eso sea suficiente.

Sebas: Y hablando de la transición del estudio al escenario, ¿cuáles de estas nuevas canciones crees que mutaron o cobraron más vida una vez que las tocaron en directo?

George: Creo que tiene que ver con la alegría de tocar en vivo, ya sabes como en un festival muy grande o algo por el estilo. Por ejemplo, cuando tienes una canción que está muy bien escrita… Hay temas clásicos de los 70 que muchos músicos jóvenes escuchan hoy en bucle porque suenan como si se hubieran compuesto ayer. El artista grabó todos los instrumentos y hay algo muy crudo y auténtico en esa pieza. Cuando tienes la oportunidad de tocar una melodía así de icónica en el escenario de un gran festival, empiezas a desentrañar la canción, a encontrar sus pequeñas grietas. Piensas: «Ah, de esto va la vibra de la canción». Una vez que logras capturar esa esencia tocando grandes clásicos, puedes aplicar esa misma atmósfera a una canción tuya que sea muy personal. Te sirve de práctica. Así que tomas tu propia melodía y la envuelves en esa misma vibra. Es curioso para mí, porque crecí pensando que nunca haría covers; simplemente no me interesaba. Sentía que la música se trataba exclusivamente de componer tu propio material. Pero a medida que fui creciendo y buscando nueva inspiración, mi perspectiva cambió. En este disco incluimos Baby I’m For Real, que originalmente es de una banda de soul llamada The Originals, escrita por Marvin Gaye y su esposa en aquel momento, Anna Gordy Gaye. Es el primer cover que incluyo en un álbum, y es un pequeño guiño a esa forma clásica de hacer música que me ayudó a salir del bache creativo en el que me encontraba.

Sebas: Fue el pequeño empujón que necesitabas. Ya para ir cerrando la entrevista, me gustaría hablar de una canción en particular que es mi favorita: Sharon. Me da la impresión de que habla de una amistad muy profunda entre tú y esta persona. ¿Podrías contarme un poco sobre la historia detrás de este tema?

George: Claro. Esta canción trata sobre una amiga, alguien que es una confidente y una gran compañera. La letra te sitúa en la zona de fumadores de un bar o una discoteca, donde le estoy diciendo: «Sharon, la estoy pasando fatal, me estoy tirando de los pelos. ¿Qué voy a hacer? Mi vida es un desastre y no tengo ni idea de lo que estoy haciendo». Y ella asume este rol casi maternal y cariñoso. Te escucha, te convence de no rendirte, te ayuda a salir del pozo en el que te metiste, te da una palmada en la espalda y te asegura que todo va a salir bien. Sharon es esa gran amiga que todos necesitamos. La canción captura esa especie de terapia en el área de fumadores en la que ella te dice: «Vamos, George, levántate y sigue adelante». De eso va el tema. Soy yo repitiendo «Sharon, Sharon, Sharon» —creo que cada estrofa empieza con su nombre— y ella básicamente respondiéndome: «Cállate y sigue adelante». Es un diálogo de ida y vuelta.

Sebas: Entiendo perfecto, todos necesitamos de una Sharon en nuestras vidas de vez en cuando. Ahora, pensando en tus próximas presentaciones en México —ya has estado por acá antes—, ¿qué expectativas tienes para esta visita? Vas a tocar en Ciudad de México y Guadalajara. ¿Qué esperas del público en estos conciertos y qué traes preparado?

George: Bueno, para empezar, es el show más grande que he montado hasta ahora, y llevo a la banda más numerosa que he tenido. Somos siete u ocho en el escenario… siempre se me olvida, soy malísimo para las matemáticas. Es un defecto mío un poco vergonzoso, pero sí, creo que somos siete.

Llevamos sección de metales: saxofón, flauta, trompeta. Tengo a un grupo de músicos de jazz con un talento increíble. Lo visualizo como un espectáculo de primer nivel, casi con esa vibra clásica de los shows de Las Vegas, ¿sabes? Es sumamente emocionante, aunque vocalmente es un repertorio muy exigente para mí. ¿Qué espero de los shows? México siempre le ha dado una bienvenida súper cálida a Yellow Days. He vivido noches increíbles en la Ciudad de México y en Monterrey. Nunca hemos ido a Guadalajara, así que me entusiasma mucho. Como he dicho antes, siento que se está desarrollando una especie de romance muy especial entre el público mexicano y yo. Esa conexión es fantástica. Ver a los chicos cantando y gritando mis canciones me llena de emoción. Siento que el rumbo que está tomando mi música ahora mismo se entiende a la perfección en la Ciudad de México. Para ser justo, en lugares como París también han captado muy bien mi etapa actual, así que no quiero hacer sentir mal a otros fans. Pero hay ciudades muy específicas que realmente han conectado con la fase en la que me encuentro y hacia dónde me dirijo artísticamente, y lo agradezco muchísimo. Así que sí, espero dar los mejores conciertos de mi carrera; estoy ansioso de que la gente vea este nuevo show.

Sebas: Te deseo el mayor de los éxitos en esta gira. Una última pregunta: empezaste en la música siendo muy, muy joven. Hoy, después de todo lo que has vivido, ¿qué consejo le darías a ese pequeño George que quizás nunca imaginó llegar tan lejos con este proyecto?

George: Siempre digo que las entrevistas son como ir a terapia gratis, y esta pregunta es un gran ejemplo de ello. ¿Qué le diría? La verdad, no lo sé. Probablemente no le diría nada, porque siento que él tenía las cosas mucho más claras que yo. Entre más crezco, más me doy cuenta de que, sin llegar a ser nihilista, ahora es mucho más fácil para mí decir «no lo sé, y está bien». Ese joven George, en cambio, era súper decidido y sabía exactamente lo que quería y hacia dónde iba. Si me viera ahora, probablemente pensaría que soy un indeciso y que voy un poco a la deriva. Así que lo dejaría seguir su intuición sin decirle nada. Al final, todo lo que tenía que pasar, iba a llegar de todos modos.

Sebas: Mejor no intervenir en el proceso. Solo dejarlo fluir.

George: Exacto. Además, conociéndolo, no me haría caso.

Sebas: ¡Perfecto! George, muchas gracias por tu tiempo. De verdad, muchísimas gracias por tu honestidad en esta entrevista y te deseo lo mejor en tus fechas por México.

George: Muchas gracias a ti, encantado de conocerte, Sebas.

Sebas: Hasta la próxima, un abrazo.