
Rufus T. Firefly es una de esas bandas que se rehúsan a repetir fórmulas. Inquietos por naturaleza y fieles a la evolución constante, los españoles vuelven a sorprender con Todas las cosas buenas, un álbum ecléctico, emocional y grabado de forma completamente independiente. Desde Aranjuez, Víctor Cabezuelo nos comparte el alma detrás del disco, el rol de Julia como nueva voz protagonista, y una nueva forma de presentar su música: en conciertos íntimos con audífonos individuales. Una charla profunda, honesta y necesaria.
Ricardo Delgado: Oye Víctor me gustaría empezar esta conversación hablando para la gente que aún no los conoce en México, Latinoamérica o cualquier parte: ¿cómo definirías a Rufus T. Firefly hoy en día?
Víctor Cabezuelo: Bueno, para mí Rufus tiene mucho que ver con lo alternativo. Me gusta mucho esa palabra. Creo que viene un poco de los noventa, que es la época en la que yo era pequeñito y crecí musicalmente con todos esos grupos, y se me quedó algo de ahí.
Rufus es una banda que siempre va a estar viva, porque tenemos mucha inquietud todo el rato. Nos gusta mucho cambiar constantemente. Cuando sabemos hacer algo, queremos empezar a hacer otra cosa después. Nunca estamos cómodos con nada y siempre queremos abarcar más musicalmente.
Ese espíritu inquieto nos ha llevado a tener ya ocho discos, todos súper diferentes entre sí. Aquí en España somos considerados una especie de banda de culto, un grupo extraño que la gente no sabe bien dónde ubicar. Pero estamos muy felices de poder seguir haciendo música y que la gente quiera venir a nuestros conciertos.
Ricardo Delgado: Buenísimo. Y eso que acabas de mencionar, Víctor, no solo pasa en España. Yo creo que ocurre en la mayoría de los lugares donde se escucha su música. Justo eso: se van desde el rock clásico a lo alternativo, lo electrónico… y creo que esa es la esencia de Rufus.
Te quería preguntar, ¿Aranjuez, su lugar de origen, sigue estando presente en la esencia de lo que hacen, o después de tantas experiencias ya Rufus es un cúmulo de diferentes lugares?
Víctor Cabazuelo: Bueno, hay mucho de diferentes lugares, pero es verdad que Aranjuez sigue siendo el sitio donde vivimos. Nuestro día a día es aquí, nuestras relaciones están aquí, nuestras emociones pasan aquí. Entonces, de alguna manera, el espíritu de Aranjuez sigue muy presente en nuestras canciones.
Ricardo Delgado: Claro. Hablando sobre su último álbum, Todas las cosas buenas, ¿qué representa para ustedes este nuevo trabajo? ¿Por qué decidieron titularlo así?
Víctor Cabazuelo: Cuando estábamos terminando de hacer este disco, nos dimos cuenta de que para nosotros había sido una especie de refugio que nos alejaba de todas las noticias horribles que pasan en el mundo, de los malos pensamientos, de la frustración, de que las cosas no fueran como esperábamos.
Estábamos centrados solamente en hacer música y sacar lo mejor de nosotros mismos, y sentimos que en ese proceso éramos, al menos mientras lo hacíamos, mejores personas.
Este disco representa esas “cosas buenas” de las que queremos hablar. Cada persona tiene las suyas, algunas musicales, otras no, pero son esas cosas a las que hay que aferrarse, sobre todo en los momentos difíciles.
Nos dimos cuenta de que todas las canciones hablaban un poco de eso.
Ricardo Delgado: Eso está increíble. Vivimos en una vorágine de cosas negativas y normalizamos ese entorno. Este enfoque que le han dado al disco es muy poderoso.
Se dice que este es su álbum más ecléctico y maduro. ¿Qué los llevó a explorar nuevos sonidos sin perder su identidad? ¿Era algo planeado o surgió durante el proceso?
Víctor Cabazuelo: Es algo innato en nuestra forma de ver la música. Nos ponemos a componer y, si notamos que nos estamos repitiendo, buscamos cambiar. En vez de una guitarra, metemos un sintetizador. En vez de batería, una caja de ritmos. En vez de cantar yo, canta Julia.
También nos abrimos a nuevos sonidos porque compramos nuevos cacharros y queríamos usarlos. Nos aburrimos de hacer siempre lo mismo y queremos aprender más musicalmente.
Eso hizo que el sonido fuera el más ecléctico de todos nuestros discos. No teníamos ningún filtro: si sonaba folk, era folk; si sonaba electrónico, pues eso era.
Lo sorprendente es que, al escuchar el disco entero, funciona. Aunque cada canción tenga su estilo, todo encaja.
Ricardo Delgado: Totalmente. Se siente como un viaje por diferentes mundos.
Y hablando del formato, sé que decidieron grabar de forma más casera, con una producción más minimalista. ¿Cómo impactó eso en su manera de trabajar?
Víctor Cabazuelo: Este disco lo grabamos todo en casa, en nuestro local de ensayo, con nuestros medios, pero con una idea clara de cómo queríamos que sonara.
Compramos los micrófonos adecuados, trabajamos la vibración de forma seca. A diferencia de un estudio profesional, donde tienes muchas posibilidades y grabas de forma más estándar, aquí sabíamos desde el principio a lo que íbamos.
Eso hizo que el sonido estuviera muy logrado, aunque el proceso fue más largo. Podíamos repetir todo sin presión. Si Julia grababa una batería por la mañana y tenía algo más por la tarde, lo dejaba y lo retomaba después. Fue muy relajado, y eso se nota en el resultado.
Ricardo Delgado: Está buenísimo. Ojalá más artistas pudieran trabajar así.
En este disco, cada canción parece tener vida propia pero también conviven bien. ¿Hubo alguna que marcara un antes y un después en el proceso del álbum?
Víctor Cabazuelo: Sí, hay una canción que no está en la edición digital, pero que sacamos antes: Reverso. Fue la primera que grabamos en el local, de forma súper artesanal, como un experimento.
Cuando la terminamos, nos encantó cómo sonaba y dijimos: “Vamos a hacer un disco entero así”. Marcó un antes y un después en nuestra forma de ver y grabar un disco.
Ricardo Delgado: ¡Órale! Entonces fue como el detonante de todo.
También es la primera vez que escuchamos a Julia como voz principal. ¿Cómo surgió esa decisión?
Víctor Cabazuelo: Yo quería que Julia cantara en este disco. De hecho, quería que cantara más. Mi idea era que ella cantara la mitad del disco, pero como era la primera vez, se sintió insegura y dijo que con una o dos estaba bien.
Al final cantó en tres canciones, y me encanta. Podemos ser un grupo completamente distinto sin cambiar nada, solo con su voz. Eso le da otra textura y feeling a las canciones.
Ricardo Delgado: Increíble. Sé que la alineación actual les ha funcionado muy bien, la misma con la que los vimos en Guadalajara. ¿Todos participaron en la creación del disco?
Víctor Cabazuelo: Sí. La parte compositiva vino más de Julia y de mí, pero una vez que las ideas estaban desarrolladas, cada uno aportó su parte y grabó lo suyo.
La forma de tocar de cada persona es muy importante: no solo qué notas tocas, sino cómo las interpretas. Todos tienen mucha personalidad musical, y eso se nota en el sonido final.
Ricardo Delgado: Y una experiencia que me parece increíble fue la presentación del disco con audífonos individuales. ¿Cómo fue eso para ustedes?
Víctor Cabazuelo: Fue increíble y raro a la vez. Tocamos en lugares poco comunes: un jardín de cactus, el patio de una iglesia, una fábrica abandonada…
Gracias a los audífonos inalámbricos, la gente podía moverse libremente, y eso nos permitió hacer conciertos en cualquier parte. Cada show era una sorpresa: cambiaban las luces, el espacio, el público, la energía…
Fue una experiencia maravillosa. La gente salía feliz, como si hubiera vivido algo único. Yo también lo sentí así, nunca había vivido algo así ni como espectador.
Ricardo Delgado: Sí, totalmente. Y en estos tiempos de inmediatez, escuchar un álbum de principio a fin así es una experiencia única.
De mayo a agosto están de gira en España, ¿hay planes de salir del país? ¿Podremos verlos pronto en México o Latinoamérica?
Víctor Cabazuelo: Tenemos muchas ganas de volver. Sería nuestra tercera vez y estamos viendo si a finales del año podemos presentar el disco allá. Sería increíble.
Ricardo Delgado: Ojalá se logre. Tengo dos preguntas más para cerrar: ¿hacia dónde sienten que va Rufus T. Firefly después de este disco?
Víctor Cabazuelo: Es un poco pronto para decirlo, no estamos pensando aún en el futuro, pero este disco ha abierto muchas posibilidades.
El hecho de que Julia pueda cantar amplía el sonido del grupo. Poder grabar nosotros mismos también. Yo mismo cambié mi manera de escribir letras y me he sentido muy cómodo, así que eso también marcará una diferencia.
Ricardo Delgado: Y por último, Víctor, sobre el tema de ser independientes: dicen que no son indies porque quisieron, sino porque así se dio el camino. ¿Qué significa para ustedes ser independientes hoy?
Víctor Cabazuelo: A mí no me gusta ver la palabra “indie” como un estilo musical. Para mí significa “independiente”, una manera de gestión.
Si tu música no cabe en la industria, puedes organizarte para crear tu propia carrera y expresarte.
Eso es lo bonito: que cualquier persona pueda hacerlo.
Lo que no me gusta es cuando “indie” se vuelve una moda o se confunde. En España ahora todo es indie, y eso no tiene sentido.
Independiente no significa que sea mejor o peor música, solo que es otra forma de hacerlo. Puede ser hip hop, heavy metal o reggaetón… Lo importante es que lo haces con tus propios medios e iniciativa.
Ricardo Delgado:Personalmente creo que en su caso eso les ha dado libertad y autenticidad, algo que caracteriza a Rufus T. Firefly.
Víctor, ha sido un gusto charlar contigo. Agradezco mucho tu tiempo y les deseo mucho éxito en lo que viene. Ojalá podamos vernos pronto por acá y disfrutar el disco en vivo.
Víctor Cabazuelo: Muchas gracias a ti. Que estés muy bien.
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