
La cantautora y productora mexicana Pahua regresa con un álbum que se siente como un viaje ritual: luminoso, introspectivo, erótico y feminista. Con sonidos electrónicos y raíces latinoamericanas, este nuevo trabajo propone un espacio donde el cuerpo y la pista de baile se convierten en lenguajes de liberación.
En esta conversación con Blizz, Pahua abre las puertas emocionales de su disco, nos habla de personajes como Vaquera Galáctica, de las luchas personales detrás de cada canción, de sus miedos frente a la tecnología y de la importancia de crear desde la autenticidad y la conexión latina.
Víctor Mojica: Oye, ¿cómo te has sentido trabajando este nuevo disco? Rompiendo un poco el hielo, ¿cómo te sientes al lanzar este próximo álbum que ya escuché y me pareció bastante bueno? Creo que tiene muchos ambientes como si fuera el soundtrack perfecto del Festival de Bahidorá.
Pahua: Pues sí, sí siento que está como bien chamaniquísimo, bien ritualero. Sobre todo que tiene una parte muy luminosa, después otras más introspectivas, psicológicas… de repente un punto más erótico, más feminista. Me gusta que para este álbum lo hice un poco más electrónico, pensando en que la gente lo sintiera más para la pista de baile. La gente cuando va a los festivales quiere desfogarse, dejarse llevar, sentir ese lado animal y primitivo. Esa fue la razón: hacer música que se piense con el cuerpo.
Víctor: También has descrito el álbum como una casa de varias puertas emocionales. ¿Cuál fue la que más trabajo te costó abrir?
Pahua: Puede ser la parte de Vaquera Galáctica, que habla de un lado más femenino. Es una canción que invita al desafío de las normas, de los prejuicios. A veces muchas mujeres enfrentan espacios donde se espera que no encajes o tienes que demostrar más coraje y habilidad. Por eso creé este personaje como un faro que inspira a romper estereotipos, mezclando lo místico y lo futurista.
Víctor: En Vaquera Galáctica se nota un personaje que rompe estereotipos. ¿Qué tanto hay de ti en ella?
Pahua: Ha sido un proceso. Venimos de un mundo conservador y cuadrado, y para mí la música funciona para expresarme más. Todo lo que no escribo lo digo con música. Me ha ayudado a perder la pena, a subirme a un escenario vulnerable y vencer miedos.
Víctor: Has dicho que el disco está marcado por encuentros personales. ¿Hubo alguno que transformó radicalmente tu forma de escribir o producir?
Pahua: Sí, totalmente. Fue una expareja que influyó mucho en la escritura. Viví sentimientos encontrados y esa experiencia terminó siendo parte importante de la inspiración. Siempre entre parejas y amistades cercanas hay un vínculo que marca.
Víctor: ¿Qué canción del disco fue tu catarsis personal?
Pahua: Pícala. Es polirítmica, erótica, sexual. Tiene un lado espiritual y otro más atrevido, hechicero y mágico.
Víctor: ¿Cuál fue tu punto de quiebre, ese momento en que dijiste “esto es lo que quiero hacer”?
Pahua: Cuando tenía 14 o 15 años fui a Valle de Bravo. Vi a chicos tocando percusiones en una plaza y fue increíble. Pedí clases, se hicieron mis amigos y dije: “quiero dedicarme a esto”. Empecé a coleccionar tambores y hasta ahora no he parado.
Víctor: ¿Y un momento en que pensaste en rendirte?
Pahua: Justo este año. Sentía que la tecnología avanzaba demasiado, que las plataformas reducían la exploración musical, y pensé “¿qué va a ser de nosotros?”. Pero comprendí que la sensibilidad humana no puede sustituirse. La música es ese espacio tangible y humano que siempre va a resistir.
Víctor: Pensando en el futuro, ¿qué prefieres: un show grande o un festival?
Pahua: Un festival. Me encanta la vibra: diferentes escenarios, actividades, energía compartida. El próximo año me encantaría hacer más festivales en México, porque no hay nada como hablar el mismo idioma y sentir ese abrazo latino.
Víctor: ¿Cómo fue trabajar con músicos completamente latinos en este disco?
Pahua: Muy chido. La gente que colaboró conmigo es un espejo: hablamos el mismo idioma, tenemos mundos musicales similares. Prefiero eso a un algoritmo de números. Es más auténtico y permite crear cosas increíbles.
Víctor: ¿Cuál sería tu colaboración soñada?
Pahua: Totó la Momposina, aunque ya no toca tanto. También con Céu de Brasil y Juana Molina. Sería un sueño total.
Víctor: Me encanta. Ojalá la próxima vez que hablemos me digas que ya lo lograste.
Pahua: ¡Que así sea!
Víctor: Para cerrar, recomiéndanos dos o tres artistas y una canción que traigas en loop.
Pahua: Estoy traumada con Bandido Corazón de Ney Matogrosso, el “Freddie Mercury” brasileño de los 80s. También recomiendo a Fémina, trío argentino que ahora tiene proyectos solistas, y a Nia Gongora, de Cali, con música del Pacífico muy poderosa y femenina.
Víctor: Perfecto. Muchas gracias por el tiempo y por esta charla tan honesta. El disco está increíble.
Pahua: Gracias, Vic. Un abrazo.
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