
Siete amigos, una banda que funciona como refugio y un disco que nació, literalmente, desde una habitación. Colectivo Da Silva llega desde Granada con El Sol (2025), un álbum autoproducido que busca menos “orgánico” y más “pinchable”, sin perder la esencia de tocar en colectivo: acompañarse, discutir, aterrizar ideas y sostenerse cuando el proceso creativo aprieta. En esta charla con Pablo Fernández, baterista del proyecto, hablamos de confianza, vulnerabilidad, cambios que al principio se rechazan (sí: la “maquetitis”) y la emoción de aterrizar por primera vez en México con escala en FIM GDL.
Desde el bedroom-pop hecho en Ableton hasta la canción que más batalla les dio (“Dardos”), Pablo cuenta cómo Colectivo Da Silva convirtió la música en un espacio de amistad y cómo se preparan para una gira más lejos (y más larga) que cualquier cosa que hayan vivido antes.
Fany Alfaro (Blizz): Hola Pablo, ¿qué tal? Buenos días aquí, buenas tardes allá. Gracias por el espacio.
Pablo Fernández (Colectivo Da Silva): Muy buenas, Fany. Sí, de momento seguimos aquí.
Fany Alfaro (Blizz): Colectivo Da Silva son siete amigos y un sonido que desde Granada llegan a esta nueva etapa para presentarnos El Sol, su álbum más reciente en 2025. Un disco libre, autoproducido y bailable. Hoy platicamos contigo para saber cómo han convertido la música en un refugio de amistad y cómo aterrizan en México para conquistar el escenario.
Ser siete amigos girando por el mundo es… un deporte de riesgo, por así decirlo. ¿Qué es lo que más agradecen de tenerse los unos a los otros cuando están lejos de casa? ¿Y qué es lo primero que hacen cuando buscan un tiempo a solas, individualmente?
Pablo Fernández: Esta va a ser la primera vez que vamos a estar fuera tanto tiempo, y además tan lejos. Normalmente nunca hemos salido de España con la banda. Esto puede suponer un reto: igual nos separamos o igual salimos más reforzados… pero seguro que salimos más reforzados.
Lo bueno es que tenemos mucha confianza en nosotros. No hay problema en decirnos las cosas si algo se tuerce. Y los momentos de soledad casi son más que cuando estamos juntos; sabemos dosificar bien nuestros tiempos.
Fany Alfaro (Blizz): Qué bueno que tienen esos espacios. Entre ustedes siete, ¿quién pone la calma cuando el proceso creativo se pone tenso o complicado?
Pablo Fernández: Depende. A veces suele ser Carlos, el cantante. Hay días que me toca a mí, otros a Carlos, otros a Guille… Lo bueno de ser siete es que es muy difícil que estemos los siete a la vez de la misma manera. Entonces nos podemos apoyar unos con otros.
Fany Alfaro (Blizz): Ustedes se volvieron un refugio, un respaldo.
Pablo Fernández: Sí, constantemente. Igual yo he tenido un mal día, no me salen las cosas, y llego al local de ensayo o cuando estamos grabando con malas vibras… y el simple hecho de que algunos compañeros ya estén, te baja: “tranquilo, hay que relativizarlo todo, los problemas no son tantos”. Eso facilita mucho el proceso creativo.
Y no solo hablando de música: el proceso visual, la fotografía, creatividades, videos… también hay bloqueos, y sabemos llevarlo haciendo piña entre todos.
Fany Alfaro (Blizz): Ahora, sobre El Sol: autoproducir un disco es como mirarse a un espejo sin filtros. ¿Hubo algún momento durante la grabación en el que se sintieran vulnerables o con miedo de no estar cumpliendo expectativas?
Pablo Fernández: Eso pasa siempre, todos los días. Es lo bonito y lo malo de crear un disco. El Sol fue un poco semi-accidental: empezamos a componerlo Carlos y yo. Yo soy batería.
La idea era hacer demos para luego dárselas a un productor y que le diera la forma final, pero al final le dimos bastante más caña de lo que pensábamos. Y dijimos: “esto está prácticamente hecho, no necesita la mano mágica de un productor”. En otras palabras: nos acabamos produciendo nosotros mismos, casi sin querer. Y aquí nos ha llevado.
Fany Alfaro (Blizz): Entonces fue experimentando…
Pablo Fernández: Total. Fue en su habitación, con el portátil y Ableton. Nos pusimos a grabar a lo que surgiera y el 90% del disco está grabado así. Algunas baterías sí las hicimos en estudio, algunas voces, pero por lo general fue literal “bedroom pop”, pop de la habitación.
Fany Alfaro (Blizz): El Sol suena brillante, luminoso. ¿Qué canción fue la que más trabajo les costó terminar o donde sentían que faltaba algo?
Pablo Fernández: Diría que la que más caña nos dio fue “Dardos”. Empezamos a componer a principios de 2023, hace tres años. Poco han cambiado estructuralmente, pero si hay una, sin duda “Dardos”.
Tenemos un concepto que nos gusta mucho: “maquetitis”. Es cuando te acostumbras tanto a una versión que, cuando alguien de fuera la cambia para mejor, tú la rechazas porque dices “esto no funciona”… pero es porque estás acostumbrado a la maqueta.
Nos pasó con “Dardos”: Daniel Covey, que grabó las voces, sugirió un cambio. Al principio no nos entró, pensamos “no tiene sentido esta estructura”, y ahora probablemente es la canción más escuchada del disco.
Fany Alfaro (Blizz): A veces los cambios no son tan malos. De Casabargas a El Sol hay experiencias y un cambio. ¿Qué les costó más despedir emocionalmente para poder evolucionar y ser la banda que son hoy?
Pablo Fernández: Queríamos buscar un sonido menos orgánico. Somos siete miembros: lo orgánico debe prevalecer. Si no, al final es darle a un botón y que la máquina haga el trabajo. Pero desde el principio teníamos claro que queríamos dar un salto hacia adelante: más caña, que fuese “pinchable” en la discoteca.
Eso al principio choca, porque estás acostumbrado a hacer X y cuando evolucionas surgen dudas. Pero lo teníamos más o menos claro y el proceso fue más fácil de lo que imaginábamos. No hubo mayor problema más que lo necesario.
Fany Alfaro (Blizz): Última pregunta: ¿qué expectativas tienen para Guadalajara, para México, para esta nueva etapa?
Pablo Fernández: A mí en lo personal me hace mucha ilusión ver México. Nunca he estado en México. He cruzado el Atlántico, pero no he ido a la parte que mola, que es la de Latinoamérica. Para mí va a ser un viaje de ocio con ciertas paradas para trabajar.
Espero que sea una experiencia inolvidable y que sea la primera de muchas. Y como banda, esperamos que allí calemos, que tengamos nuestro público y que nos reclamen más veces. Tocar en México cada cierto tiempo es señal de que las cosas van bien.
Fany Alfaro (Blizz): El público mexicano se caracteriza por ser muy cálido y emotivo. Muchas felicidades por esta etapa, y gracias por tu tiempo.
Pablo Fernández: Muchas gracias a ustedes. A ver si coincidimos, nos desvirtualizamos o algo.
Fany Alfaro (Blizz): Ojalá. ¡Muchas felicidades!
Pablo Fernández: Gracias. ¡Adiós!
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