
Entre duelo, fe rota y reconstrucción personal, Musgö convierte el escenario en un espacio seguro: un “proyecto portal” donde el arpa deja de ser adorno y se vuelve guía, guardiana y pulso principal de una narrativa oscura pero luminosa por compasión.
Musgö no se presenta como un personaje perfecto: se presenta como un espacio. Uno donde la vulnerabilidad no se pide permiso, donde el arpa se cuelga como guitarra y se contamina de delays, reverse y texturas contemporáneas; y donde las canciones, una vez publicadas, se vuelven espejos. En esta entrevista, la artista habla sobre el desapego, la identidad, el duelo que detonó La Grieta y el tipo de folclore musical y espiritual que busca traer a México en su visita para FIM GDL 2026, festival que fue reprogramado y está por anunciar su nueva fecha.
Ricardo Delgado (Blizz): Me gustaría platicar sobre tu proyecto, conocerte un poco más. Si te parece bien, me gustaría iniciar con esto: si Musgö estuviera resolviendo algún problema creativo en tu vida, o vino a resolver algo que no podías resolver desde un formato más tradicional, ¿cuál sería?
Musgö: ¿Un problema?
Ricardo Delgado (Blizz): Sí, en tu vida. ¿Qué viene a resolver Musgö en tu vida como artista?
Musgö: ¿En mi vida? ¿El proyecto en mi vida?
Ricardo Delgado (Blizz): Sí, exacto.
Musgö: No lo sé… No lo siento como algo externo a mí. Aunque sí: Musgö es algo separado de Mar, evidentemente. Pero creo que es como un espacio seguro en el que expresarme sin que nadie me diga lo que tengo que hacer, o sin que yo me coarte por vergüenza. En el momento en que te despersonalizas de la obra de arte eres mucho más libre. Y también siento que es menos mío lo que hago, porque no es Mar: es Musgö. Es como un concepto, o un lugar público para compartir cosas que no tienen por qué ser mías.
Ricardo Delgado (Blizz): Está buenísimo. Y cuando alguien te descubre por primera vez, ¿alguna vez has pensado qué te interesa que entiendan de inmediato y qué prefieres que se descubra con el tiempo?
Musgö: Es algo de lo que estoy bastante desapegada. Aunque tenga una intención concreta con alguna canción, a veces me sorprende cómo la gente recibe las canciones y los proyectos. En el momento que publicas una canción, ya esa canción no es tuya: ya es de quien la recibe. Incluso cómo me ve la gente es reflejo de cómo esas personas se ven a ellas mismas: prejuicios, miedos, pensamientos… Al final se reflejan en los personajes públicos, en los artistas. Me gusta sentirme como un espejo en el que la gente se mira y ve cosas de sí misma, porque les hago enfrentarse a sus paisajes internos. Eso es lo que me gusta pensar.
Ricardo Delgado (Blizz): ¿Hay alguna parte de tu identidad artística que te ha costado defender más? Puede ser en el escenario, contigo misma, o algo que fuiste descubriendo sobre la marcha.
Musgö: Me he ido liberando poco a poco, quitándome esos “tengo que ser así”. Como persona del colectivo LGTB, como persona neurodivergente, como persona médium, tengo muchos puntos en los que estoy fuera de lo que se supone que debe ser una mujer estándar en esta sociedad: hábitos, cómo se muestra, cómo habla, cómo expresa opiniones. Lo he reconstruido durante muchos años y cada vez me doy más permiso para ser honesta con lo que hago, con lo que digo y con cómo me muestro en el escenario. Es la mejor manera de conectar con la gente, porque si performas mucho, la gente que de verdad resuena contigo no te puede descubrir. Aunque sea menos gente… que creo que en realidad pasa lo contrario. Me he ido reconstruyendo.
Ricardo Delgado (Blizz): Hay un elemento súper interesante en tu música: el arpa. En lo técnico, ¿cómo procesas el arpa para que conviva con la electrónica sin perder el cuerpo? ¿Cómo es esa fusión?
Musgö: Ahora uso un arpa electroacústica, es la que llevo siempre y es la que me voy a llevar para México. Es pequeñita y la llevo colgada como si fuera una guitarra, y la toco con esa intención. Históricamente el arpa se ha quedado como instrumento de fondo: hay un break y suena un momento… y ya. Yo voy explorando cómo usarla más allá de eso. Hay canciones donde sí está más “ornamental”, y en otras proceso más el sonido. En “La batalla de los cisnes”, por ejemplo, grabé un arpa y la sampleé: lo que se escucha es un sample de mi propia arpa modificado por mí. Voy explorando maneras de acercarme a lo clásico o alejarme, según lo pida la canción.
Ricardo Delgado (Blizz): ¿Hay algún sonido del arpa que te obsesione más: ataque, resonancia, armónicos, ruido? ¿O explotas un poco de todo?
Musgö: Voy probando. Llevo años con el arpa y aún sigo descubriendo técnicas y pedales. Ahora me voy a llevar uno nuevo para México: es un delay con reverse, chorus… De repente el arpa se convierte en algo que te envuelve aún más. Ahora mismo estoy obsesionada con ese pedal, así que si vienen al concierto, podrán escucharlo: este nuevo plugin de mi vida.
Ricardo Delgado (Blizz): ¿Cómo compones normalmente? ¿Tienes algún formato o varías—primero el arpa, texto, beats…?
Musgö: Tengo la estricta norma de composición de no tener ninguna norma. Cuando las he tenido, las canciones han empezado a parecerse muchísimo entre sí. Intento ir jugando: a veces hago canciones desde melodías, luego me rayo con una historia que escribo, la pongo en verso, canto y luego hago la música… Aunque todo esté dentro del mismo universo, creo que es más enriquecedor para la oreja.
Ricardo Delgado (Blizz): Hablando de La Grieta como obra conceptual: ¿cuál era la pregunta central del disco antes de existir la primera canción? ¿Había algo que buscabas en particular?
Musgö: Se fue dando. Para mí tuvo sentido cuando lo terminé. Empecé a hacerlo en una depresión: perdí a mi mejor amiga, falleció de cáncer muy joven. A raíz de eso me metí en una grieta, y desde el fondo veía el mundo con ese prisma de oscuridad y claustrofobia: no ver la luz, no ver más allá, no entender nada. Y desde ahí veía todo: lo que el mundo espera de mí, lo que la sociedad espera. La sociedad está rota, el mundo está roto. En ese momento también estaba saliendo lo de las flotillas paraguayas y se revelaba lo surrealista de nuestra humanidad: cómo puede haber una situación así en pleno siglo XXI. También fue una crisis de fe con Dios por lo que estaba viviendo. Investigué diferentes dioses: “¿Dónde está Dios? No lo encuentro. Quiero salir de esta grieta y mi cuerda—la fe—ya no está. ¿De dónde me agarro?” Fue una búsqueda inconsciente por necesidad. Luego, cuando salí de la grieta, dije: “Ya… qué movida”.
Ricardo Delgado (Blizz): ¿Hubo una parte del disco que te pareciera demasiado honesta y te diera miedo publicar? ¿O nunca lo pensaste?
Musgö: Hay un par de canciones que no publiqué. Siempre he tenido la conciencia de que las palabras son como un hechizo, como mantras: repites una frase y penetra en tu psique; el cerebro cambia. Esto es real: no es magia, es ciencia. He sido consciente y cuidadosa con lo que digo y desde dónde lo digo. Estas canciones, aunque oscuras, tienen verdad: el mundo es dual, hay luz y oscuridad. Pero había otras escritas desde un sufrimiento que ya no era “ver desde la oscuridad”, era regodearse ahí. Y no aportaba nada más allá de ponértelo para hartarte de llorar, y para eso ya hay muchas canciones. Decidí centrarme en lo que puedo aportar a nivel humano, emocional, espiritual, social y político. Con eso me quedé.
Ricardo Delgado (Blizz): ¿Hubo alguna decisión de producción arriesgada en el álbum que valiera la pena?
Musgö: “Veneradas y Temidas”, que fue la primera que publicamos. Rami—el productor con el que hice las canciones—me mandó la base, la electrónica, los beats, sin nada más. Y yo dije: “Madre mía, ¿qué es esto?” Nunca había hecho algo así, y meterme ahí, arriesgarme a escribir una letra encima, fue un antes y un después. Me di cuenta de que puedo estar en muchos lugares diferentes, más allá de lo que me imagino a nivel de producción o sonido. Mis otros discos, que también he producido yo, están en otra onda, más ambiental. Y de repente este rollo tan duro… en ese momento me vino bien: me desahogó.
Ricardo Delgado (Blizz): Además de eso, ¿qué cosas sientes que hoy ya son parte de tu lenguaje gracias a trabajar con Rami, incluso si mañana produjeras sola?
Musgö: Sus herramientas de electrónica más contemporánea y minimalista. Yo ya venía buscando eso, pero no tenía el lenguaje. Es como aprender un idioma. Con él siento que lo aprendí y ahora me sale más natural meterme por ese territorio.
Ricardo Delgado (Blizz): Co-crear no siempre es romántico. ¿Hubo choques o algo que tuvieran que resolver, o todo fluyó?
Musgö: Cero. En cuanto llegué el primer día, entendió la temática, las referencias y lo que buscaba. Fue guay porque lo íbamos haciendo entre los dos: algunas canciones ya estaban producidas por mí, otras las hicimos juntos. Nos entendimos muy bien y éramos complementarios. Yo tenía ideas más locas, más “vamos a hacer esto que no tiene sentido”, y él decía “¿a qué ritmo va?”. Y yo “no lo sé, pero hagámoslo”. Él es percusionista, controla mucho beats, sonidos, producción. Hicimos buen tándem y fluyó fácil. Se nota cuando lo escuchas: todo funciona.
Ricardo Delgado (Blizz): Vas a presentarte en vivo en FIM GDL 2026 (festival reprogramado y por anunciar nueva fecha). El arpa llama mucho la atención: ¿cómo haces para que sea instrumento líder sin que el show se vuelva “solo el arpa”, sino que la atención esté en todo el performance?
Musgö: Estamos en un punto lindo: la gente se interesa por el proyecto, el instrumento y la estética. Y ya en el concierto caen atrapados por la narrativa del disco, por las historias y los conceptos. Al principio alucinan con el arpa; luego se quedan atrapados con el mundo andalusí de la voz y el acento de Cádiz. Y después, cuando entran en la temática, entran “pa’ dentro” de la grieta. El arpa te lleva de la mano hacia ese lugar, como una guardiana del espacio místico que se crea.
Ricardo Delgado (Blizz): Para FIM GDL, ¿qué vas a priorizar en el showcase: impacto inmediato, narrativa del disco, virtuosismo…?
Musgö: Tengo muchas ganas de acercar el folclore nuestro: el folclore musical que llevo, por supuesto. Y también todas estas historias que investigué: dioses de Cádiz, tradiciones, magia de allí. Eso es lo que más ganas tengo de llevar.
Ricardo Delgado (Blizz): Para quien aún no te conoce y te va a descubrir por esta entrevista o por el showcase, ¿cómo presentarías lo que es Musgö en una primera introducción?
Musgö: Musgö es un proyecto en el que el arpa es el instrumento principal. Y este momento actual—La Grieta—está en constante desarrollo: vamos cambiando las artistas, las personas, los seres vivos en general, para crear un espacio seguro donde explorar nuestros recovecos internos que a veces dan miedo. Al sostener esas emociones y esa oscuridad con amor, confianza y compasión, luego tenemos seguridad para brillar, sostener la alegría y conectar con los demás. Me gustaría que lo recibieran como un proyecto portal para conectar con su mundo interno.
Ricardo Delgado (Blizz): Me encanta esa idea de “proyecto portal”. Gracias por tu tiempo, te deseamos lo mejor en tu showcase y en tu visita a México.
Musgö: Gracias.
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