
Después de más de tres décadas de historia, La Dosis no solo regresa a los escenarios: regresa con una deuda creativa pendiente. Lo que comenzó como un reencuentro cargado de nostalgia en Barba Negra, hoy se transforma en una nueva etapa que apunta a algo más ambicioso: ofrecer el show que nunca pudieron dar.
En conversación con, Aldo Ochoa —baterista de la banda— desmenuza lo que significa este regreso al C3 Stage: una celebración, sí, pero también una reconstrucción sonora, emocional y técnica de todo lo que representa La Dosis.
David Ayón: Primero, quiero decirles qué gusto tenerlos en Blizz y felicidades por esta nueva etapa con su regreso al C3 Stage. Me imagino que estás emocionado, Aldo.
La Dosis (Aldo Ochoa): Muchas gracias, David. Un honor. Y sí, contentísimos de estar de regreso, de volver a tocar juntos y retomar esta música que durante más de 30 años nos ha dejado recuerdos increíbles.
David Ayón: Después del reencuentro en Barba Negra, ¿qué les confirmó esa noche sobre el lugar que sigue ocupando La Dosis en su público?
La Dosis (Aldo Ochoa): Yo creo que es parte de la conexión que tenemos los cinco, bueno, realmente con todos, los siete que éramos. Seguimos una relación, una amistad, una comunicación, y obviamente nos conecta la música. La ventaja de volvernos a juntar es más que nada por diversión y volver a disfrutar de ritmos, de recuerdos. Hay anécdotas, o sea, que pudiéramos estar tocando una canción y de repente paramos a reírnos porque nos acordamos de alguna tarugada, ¿no? Algo que ya haya pasado en el escenario. Pero volver a tocar canciones y transformarlas, tener a alguien como Richie que tiene esa habilidad de decir “¿por qué no le cambiamos tantito aquí?”, nada más para refrescarle y volver a asombrarnos. Volver a tener esa magia entre músicos y amigos, porque así empiezan las bandas, entre amigos. Entonces, poder tener eso todavía es bastante gratificante.
David Ayón: ¿Qué significa para ustedes regresar ahora al C3 Stage?
La Dosis (Aldo Ochoa): Mira, desde que platicamos de volver a hacer esto, es querer dar el show que nunca dimos. Con los invitados, con la calidad… vamos a tener una sección de cinco metales. Yo como baterista no tienes idea de cómo lo disfruto, el poder tocar y ver con quién estás y luego saber cómo suena. Es tratar de hacer las cosas como siempre creímos que debieron haber sido en un principio. Ya sea por inmadurez, por falta de economía o por alguna razón no se logró, y esta es nuestra oportunidad de volverlo a hacer. Creo que el reencuentro en Barba Negra nos demostró que todavía existe un hambre de este tipo de música.
David Ayón: Con todos estos nuevos elementos en el show, ¿qué querían amplificar en esta presentación?
La Dosis (Aldo Ochoa): Creo que todo se vuelve a la música. Gilberto llegó con un plan de decir “¿por qué no hacemos unas transiciones?”. Son detalles de afinación, de calidad de producción. Queremos dejar un grato sabor de boca con lo que se está haciendo. Gilberto ha estado trabajando en arreglos, en la dinámica del show, y presentarlo como debió haber sonado en los noventa: que la sección tronara como tenía que tronar, que la base rítmica te hiciera bailar como tenía que bailar. Y obviamente tienes la gran ventaja de tener a alguien como Sara Valenzuela, que además de cantar hermoso, es excelente arriba del escenario. Entonces es afinar detalles y enriquecerlo lo mejor posible.
David Ayón: ¿Cómo encuentran el equilibrio entre la precisión musical y la libertad del show en vivo?
La Dosis (Aldo Ochoa): Creo que son los años de experiencia. Ya con más de treinta años tocando, encuentras la forma. Siempre ha sido ver por el bien de las canciones. Hay momentos donde te puedes explayar y otros donde brillan los metales o la voz. Ya no se trata de egoísmo, se trata de enriquecer la música. Esa ha sido la base de La Dosis: primero la música, la diversión y la calidad con la que interpretamos las canciones.
David Ayón: ¿Cómo cambia una canción de La Dosis con el paso del tiempo?
La Dosis (Aldo Ochoa): Vas quitando elementos que no eran necesarios. Antes era demostrar qué tan atascado podías ser, y luego te das cuenta de que no funcionaba. Eso te lo dan los años. Aprendes cuál es tu función dentro de la banda. Sabes cuándo sobresalir y cuándo no. Sabes cuándo bajar para que otro elemento respire. Eso es lo que hemos logrado con el tiempo.
David Ayón: ¿Qué tan importante es la comunicación no verbal en el escenario?
La Dosis (Aldo Ochoa): Es clave. Con los años te volteas a ver y ya sabes lo que el otro necesita. Un gesto, una mirada. Nos entendemos perfecto. El estarnos viendo, bailando, riéndonos… eso es señal de que todo está funcionando. Esa conexión sigue viva, y eso es lo más rico de todo.
David Ayón: ¿En qué momento sintieron que esto tenía que continuar?
La Dosis (Aldo Ochoa): Cuando regresamos en Barba Negra y tocamos una canción que habíamos desechado hace años, “Grita”. Hubo un cambio que nos hizo decir “esto se siente bien”. Puedes quitar, poner, transformar, y de pronto algo que no te gustaba antes ahora te encanta. Esa es la ventaja de tus propias canciones.
David Ayón: ¿Cómo sigue siendo la relación de La Dosis con Guadalajara?
La Dosis (Aldo Ochoa): Hay algo pendiente. La banda no acabó porque quisiéramos, acabó porque la industria cambió. Pero cuando volvimos y vimos la respuesta del público, fue impresionante. Canciones que la gente seguía cantando después de 20 años. Eso te mueve. Además, llega un punto donde las canciones ya no son tuyas, son de la gente. Y en este caso, son de Guadalajara.
David Ayón: ¿Qué esperas personalmente de este show en C3 Stage?
La Dosis (Aldo Ochoa): Todo. Celebración, memoria, catarsis, baile. Yo lo hago porque lo adoro. Llevo tocando desde los 15 años y no se me quita. Mientras eso siga, vale la pena todo.
David Ayón: ¿Este regreso puede traer más fechas o incluso nueva música?
La Dosis (Aldo Ochoa): Nos encantaría. Si se da, adelante. Todo esto lo hacemos por el cariño que nos tenemos y por el cariño a las canciones. Si hay más, bienvenido.
David Ayón: Si este concierto fuera una declaración, ¿qué estaría diciendo La Dosis?
La Dosis (Aldo Ochoa): Que queremos dar el show que nunca dimos. Esto no es un palomazo. Respetamos mucho al público que nos ha seguido durante tantos años, y queremos darles la mejor calidad posible.
David Ayón: ¿Qué puede redescubrir alguien que los escuchaba antes, o alguien que los ve por primera vez?
La Dosis (Aldo Ochoa): La música de La Dosis es digerible, atraviesa generaciones. No te queda otra más que bailar. Si puedes lograr que los hijos de tus fans también lo disfruten, algo hiciste bien.
David Ayón: Este show recorre sus tres discos. ¿Qué representa ese viaje para ustedes?
La Dosis (Aldo Ochoa): Volver a tocar canciones que no habíamos tocado en mucho tiempo te transporta. Pero también se siente fresco. El funk es eso, frescura. Y también implica responsabilidad, tocar bien, respetar lo que otros músicos dejaron grabado y aportar desde tu lugar.
David Ayón: ¿Hay canciones que hayan cobrado un nuevo significado con el tiempo?
La Dosis (Aldo Ochoa): Muchas. A veces son detalles pequeños. Corregir lo que no te gustó antes, tocar más suelto. Yo, por ejemplo, aprendí mucho con Fernando Toussaint. Hoy entiendo mejor cuándo fluir y cuándo no saturar. Eso lo aprendes con los años.
David Ayón: Si tuvieras que resumir este show en una imagen o sensación…
La Dosis (Aldo Ochoa): Fiesta. Es recorrer tres discos hechos en más de 30 años y bailarlos todos juntos.
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