
En el panorama de la música experimental y electrónica en México, el nombre de Daniel Núñez empieza a resonar con fuerza. Productor, compositor y músico autodidacta, su propuesta va del ambient al IDM, pasando por el krautrock y el dance, en un viaje sonoro que refleja obsesión, exploración y libertad creativa. En esta charla exclusiva con Blizz, Daniel comparte cómo nació su proyecto solista durante la pandemia, sus procesos creativos y lo que viene en su carrera.
Con influencias que van desde Boards of Canada hasta el krautrock alemán, Daniel Núñez busca llevar lo experimental a nuevos territorios, sin perder de vista su raíz mexicana y la importancia de la autogestión.
Avril Granados: ¿Qué onda, Daniel? ¿Cómo estás?
Daniel Núñez: Bien, ¿y tú?
Avril Granados: También super bien, super feliz de que ya se nos hiciera esta entrevista. Ya teníamos un rato queriendo platicar contigo, pero ahorita ya se logró y qué chido. Daniel, cuéntanos un poquito más de tu música, ¿cómo comenzó esta idea de hacer tu proyecto solista?
Daniel Núñez: Pues ya tenía muchos años haciendo cosas yo solo, componiendo, grabando y experimentando, pero no había llevado el plan a algo más oficial. Siempre lo dejaba en proyectos personales o en demos que nunca terminaban de salir a la luz. Creo que la pandemia ayudó mucho en ese sentido: estar encerrado fue como un llamado a ponerme serio y decir “me tengo que enfocar”. Tenía que aprovechar todo ese tiempo disponible para concretar el proyecto, y justo en ese periodo me propuse un reto: cuando todo esto terminara, yo debía tener un disco oficial. Esa disciplina, aunque fue dura, me dio claridad y motivación. A partir de ahí todo empezó a tomar forma y el proyecto se formalizó.
Avril Granados: ¿Y cómo fue este proceso de que todos estábamos encerrados, pero tú desarrollaste tantas ideas creativas?
Daniel Núñez: Estar encerrado siempre ha sido, de alguna manera, una inspiración para mí. No me pesa tanto la soledad ni el aislamiento, al contrario, los disfruto porque me dan espacio para observar, pensar y crear. La pandemia me permitió entrar en un ritmo más lento, más consciente. Me levantaba temprano, con calma, y podía dedicarle horas a experimentar con sonidos. No había la prisa del día a día ni las distracciones de la rutina. Esa tranquilidad me dio perspectiva, y creo que fue clave para generar música con una profundidad distinta. No fue un encierro que me sofocara, sino una oportunidad para ordenar mi proceso creativo.
Avril Granados: Tu música va desde lo experimental hasta el dance y el IDM. ¿Qué te llevó a tocar este género?
Daniel Núñez: Mi primer acercamiento fue con el ambient. Antes tenía un proyecto enfocado al noise, con máquinas, loops e improvisaciones, pero poco a poco fui moldeando esos experimentos con los géneros que más me llamaban la atención. El krautrock fue un descubrimiento enorme para mí, porque me abrió la puerta a pensar la repetición, el trance y la textura como elementos centrales. Y eso me llevó a explorar el techno y el IDM. Tuve un proyecto llamado 17, en el que mezclaba piano y elementos electrónicos, pero sentí la necesidad de que hubiera un beat más marcado, un pulso que le diera dirección a la música. Sin querer hacer algo estrictamente para la pista de baile, fui encontrando un punto medio donde podía integrar mis influencias: desde Boards of Canada hasta Aphex Twin, pasando por proyectos experimentales que siempre me han inspirado.
Avril Granados: Como músico y productor, ¿en qué momento decides que una canción está lista?
Daniel Núñez: Es una de las preguntas más difíciles, porque siento que nunca hay una respuesta absoluta. Para mí es más bien una discusión interna. Hay un punto en el que digo: “Con lo que sé y mis capacidades actuales, hasta aquí llegué”. Si buscas la perfección puedes pasar meses, incluso años, corrigiendo detalles y nunca vas a terminar. Lo más saludable es parar, dejarla así y continuar con lo nuevo. Aprendí que soltar la música también es parte del proceso creativo. Si no, corres el riesgo de saturarte, de perder objetividad y hasta arruinar algo que en su esencia ya estaba bien.
Avril Granados: Tú como músico multidisciplinario y de autogestión, viviendo en México de la música, ¿cómo organizas esta parte de tu carrera?
Daniel Núñez: Es difícil, sin duda. Es un proyecto que soporto con otros medios y que requiere mucha inversión de tiempo y dinero. Es totalmente autogestionado, lo cual tiene sus ventajas y sus retos. No lo hago esperando un retorno económico inmediato, porque sería muy desgastante pensar en números todo el tiempo. Más bien lo vivo como una exploración personal. La verdadera recompensa para mí es ver que las ideas se transforman en algo tangible: un disco, un concierto, una sesión en vivo. Es ese momento en el que escucho el resultado y digo: “Esto salió de mí, lo logré”. Esa satisfacción vale más que cualquier cosa.
Avril Granados: ¿Vamos a poder escuchar todo esto próximamente en algún álbum?
Daniel Núñez: Claro. Todo esto viene como iniciativa de Discos Peinados, disquera con la que lancé mi primer álbum oficial. Con ellos he encontrado un espacio para materializar este proyecto, y además se vienen colaboraciones interesantes. Por ejemplo, voy a compartir escenario con Autoparty, que también se sumará próximamente al catálogo de la disquera. Es emocionante porque siento que no soy el único explorando estos terrenos, y ver que hay una comunidad creciendo alrededor de estas propuestas es muy motivador.
Avril Granados: ¿Te gustaría fusionar lo experimental con géneros mexicanos?
Daniel Núñez: Sí, me encantaría. De hecho, tengo muchas ideas guardadas. Creo que es parte de la responsabilidad de los artistas enaltecer lo que nos hace auténticos. Hago este tipo de música porque me gusta y la admiro, pero también me interesa resaltar lo que nos pertenece culturalmente. México tiene una riqueza sonora increíble: desde la tradición folclórica hasta los ritmos más urbanos. Me parece un reto muy estimulante tomar esas raíces y filtrarlas por el lenguaje experimental o electrónico. No quiero forzar nada, pero sí quiero que en algún momento esa fusión aparezca de forma natural en mi música.
Avril Granados: Para finalizar, ¿qué le dirías al Daniel Núñez del futuro?
Daniel Núñez: Que siga de terco [ríe]. Que no se canse de producir y hacer música, aunque el camino sea difícil. El arte es muy celoso, exige mucho, pero también te da recompensas únicas. Espero que el Daniel del futuro siga aferrado a esa pasión, porque es lo que le da sentido a todo.
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