
Hay artistas que persiguen el “éxito” y otros que persiguen una versión más rara y valiosa: no perderse a sí mismos. En esta charla con Blizz, Carlos Feral abre el detrás de su sencillo “Turbulencia”, una pieza que baila entre el swing de los años 20 y una actitud punk que no pide permiso, mientras clava un mensaje directo: el dinero puede ser herramienta, pero también puede ser un disfraz que te roba la identidad.
Entre Disney, rock en tu idioma, escapunk y rockabilly, Carlos Feral cuenta cómo construyó su universo: canciones con bajo protagonista, videos cómicos con estética cuidada, y una regla base para sobrevivir al ruido: ser tú mismo a largo plazo siempre paga más.
Víctor Mojica: Carlos, mucho gusto tenerte aquí con nosotros en Blizz. Empecé escuchando el nuevo sencillo que traes y supuestamente íbamos a hablar sobre el sencillo, pero la verdad tus canciones me atraparon muchísimo y me fui indagando.
Me gusta mucho esta parte de estos sonidos de los años 20, lo pachuco y toda esta cuestión, pero al mismo tiempo un sonido un poquito más punk en esta canción que acabas de sacar. Pero lo que a mí me envolvió mucho de esta canción es el mensaje: esta parte de que a veces nos dejamos influenciar por cosas como el dinero, la banalidad, y a veces nos olvidamos de nosotros mismos como personas. Creo que yo me sentí muy identificado con esa cuestión.
Digo, por eso hago arte: para mí lo más importante no es precisamente el dinero. Es una herramienta muy útil, pero a veces nos hace olvidarnos de cosas tan sencillas como disfrutar salir a la calle, o cositas así.
Háblanos un poquito de ese mensaje que das en esa canción.
Carlos Feral: Sí, claro. Justo es exactamente el mensaje que quiero dar, eso que dices. Porque no es solamente… el mensaje que doy ahí en la canción, como en la letra, es tal cual la historia de alguien que a veces piensas que por tener dinero y poder vas a encontrar el amor.
Muchas de esas personas obsesivas con eso es porque sufrieron mucho de chicos con estas carencias. Y bueno, el personaje se pierde en el sentido de… se pierde en el poder, en todo eso, y cambia tanto, tal cual El Padrino —como en El Padrino 1, cómo empieza en una relación muy chida con Kay…
Víctor Mojica: …y al final de la película cambia completamente. Ya es otra persona. Ya en la segunda del Padrino se divorcian, se separan, por el cambio tan fuerte que tuvo en la personalidad, por lo que conlleva el poder y el dinero.
Carlos Feral: Exacto. Pero en realidad, en una cotidianidad más… lo pongo como gángster por el tipo de la música, como de los veintes, todo ese rollo. Pero en la cotidianidad es exactamente como dices: de repente el dilema del arte. El dilema de: “¿hago lo que me nace y libremente quiero hacer, o hago las cosas que necesitaría hacer para tener dinero de mi arte, ensuciándolo?” Es un dilema complejo.
Hay personas que… por ejemplo, en esto de la creación de contenido fuera de la música, hay muchas historias y es muy difícil perderte entre lo que la gente quiere y lo que tú quieres hacer. Hay personas que se hicieron virales porque se cayeron, se tropezaron, hacen pasteles, hacen lo que quieras… hacen música, hacen arte de otro tipo, y se hacen virales porque se tropezaron o por alguna otra razón.
Y de repente la gente pide más de ese tipo de videos: que se tropiece más, que haga cosas chuscas. Y cambian completamente sus personalidades por obtener este tipo de fama, que al final, después de un tiempo, te das cuenta que no resuena para ti. Y muchos caen en depresión porque pierden su identidad, la objetividad de lo que querían hacer al inicio. Entonces todo esto es como el mensaje, ya si le cargas más a la letra o a lo que quiero dar a entender.
Víctor Mojica: Olvidarse de uno mismo, al final de cuentas.
Carlos Feral: Sí. Al final, ser tú mismo a la larga es más gratificante que un objetivo como tú dices. Cuesta más trabajo, pero sí: eso es más o menos lo que quiero dar en la canción a entender.
Y ya, muy distinto al video… inyecté otro tipo de estilo al video, porque fíjate: no tiene ya mucho que ver con la letra.
Víctor Mojica: Porque mi estilo de video es como… me gusta mucho… uno de mis ídolos es Tin Tan. Y me gusta mucho esa onda como de comedia, entonces trato yo en los videos musicales…
Carlos Feral: Exacto: cuidar la estética y ese tipo de onda, siempre que sea cómica.
Víctor Mojica: No recuerdo haber hecho un video serio, fuera del que hice para Día de Muertos.
Carlos Feral: Ese sí fue como más serio, más ad hoc a eso. Pero generalmente mis videos son como de comedia.
Víctor Mojica: Alguna historia, alguna cosa similar. Claro, claro. También estaba… me enfrasqué mucho con la canción, me encantó. O sea, dentro de lo que me gusta mucho de esto es… oye, el bajo. En todas las canciones, el bajo. Muchas veces escuchamos “el bajo no se escucha”, pero en tus canciones es protagonista. Y en esta canción, “Turbulencia”, me quedo mucho con el mensaje de “haz lo que tú quieras hacer de tu vida”. Es como esta rebeldía de decir: salirnos del molde, no seguir el sistema al final de cuentas.
Creo yo que esta vida a veces está diseñada muchas veces para perderte en el sistema, y a veces los rebeldes, los necios, los que somos raros, como que no encajamos y cuestionamos, decimos: “esto no es mi vida para mí”. Y creo que me gusta mucho ese tipo de mensajes que invitan a la gente y que, de mismo, haces la presión de “te reto a que lo hagas”.
Para mí es fantástico este tipo de mensajes. Y dentro, como dices, la estética del video, la comedia… te atrapa de principio a fin. Cualquier persona: tu música es tan digerible, y eso es muy bonito porque está hecho como para todo público. Hay gente que se va a atrapar con el video, otros con la estética, o yo en mi caso que soy más de los mensajes.
Entonces sí: quedé súper atrapado con esa canción y con ese mensaje. Aquí lo que vendría a preguntarte: ¿cómo inicia esta idea de hacer este tipo de videos, fuera de lo de Tin Tan? ¿Cómo nace la idea para Carlos? Es decir: “quiero hacer este tipo de videos así, así, así”.
Carlos Feral: Buena pregunta. Mira, antes de este proyecto solista tenía mi banda, que se llamaba Feral. Y yo tengo… siendo músico, 24 años; tengo ahorita 41. Y hace muchos años, como en 2007, tenía una banda que se llamaba Casino Slot Bar, e hicimos el primer… nos hicieron el primer video, que me gustó bastante.
Yo desde la preparatoria estudié técnico en comunicación, entonces siempre me gustó la música, la “artistiada”, la actuación, las fotos, video… todo ese tipo de onda, ¿no? En una prepa técnica aprendí foto y video. Me junto con amigos que tengo desde la prepa, con Alfonso Jiménez, que es el que me ayuda a hacer todos los videos. Es mi amigo desde la prepa, y él le halla mucho a cámara, fotografía y todo eso.
Pero a mí siempre me gustó hacer guiones. Yo siempre soy de guion: escribir, imaginar escenas, todo. Y soy muy malo en lo técnico: si no es automático… aunque me sepa la técnica. Y él es muy bueno en eso: iluminación y todo.
Entonces, a partir de 2018 quise empezar a hacer videos para ese proyecto. Cuando le coticé al que nos hizo el video en ese entonces… era carísimo, impagable. Y empecé a experimentar: ¿qué pasaría si yo empiezo a hacer los videos con mis amigos?
Víctor Mojica: Como dice Guillermo del Toro, ¿no?
Carlos Feral: Sí. Como dice Del Toro: “haz cine con tus amigos”. Agarra una cámara y haz cine, no importa.
Entonces empezamos a hacer algunos videos. También estaba un amigo que ahorita vive en Sonora, fotógrafo súper profesional y colorista. Me ayudó a grabar algunos videos o, si no los grababa, a hacer el color ya en la postproducción.
Y para no hacer el cuento tan largo: pasó la pandemia y empecé ahora sí este proyecto solista. Dije: “ya voy a empezar a hacer ahora sí yo todo lo mejor”. No importa si empieza mal la iluminación; voy mejorando poco a poco. Y conforme vaya capitalizándome, voy comprando mejores cosas, más luz, etcétera.
Así empezó el proyecto… por ejemplo, el que hice con “Influencia en el Más Allá”, de La princesa y el sapo. Si comparas ese video —la calidad visual— contra lo de ahorita, la vara está muy distinta. Pero en historia está igual de cómico: es lo mismo. En lo técnico hemos ido mejorando.
Y la idea… lo que me llevó a esto es que siento que los tiempos cambiaron. Antes una banda sacaba un disco de 10 o 12 canciones y nada más tenía presupuesto, si acaso, para un video y ya. Era impagable grabar otro el mismo año.
Entonces dije: “ok, a partir de pandemia, ¿qué pasa si hago yo los videos gastando lo menos posible para que cada canción pueda ser un video?” Esa fue mi lógica. Y lo empecé a trabajar.
Lo único que requiero es amigos que quieran grabar los videos conmigo, como un equipo, por amor al arte, independientemente de que genere o no genere.
Víctor Mojica: Claro, porque disfrutamos y nos gusta hacerlo, al final de cuentas.
Carlos Feral: Exacto. Cuando te juntas con amigos artistas… por ejemplo, tengo otro amigo que se llama Toncho, de Del Toro FX Studios. Él es especialista en prostéticos, látex, silicona, FX… manos cercenadas para películas de horror, todo ese tipo de cosas. Se junta con maquillistas de FX, con todo.
El año pasado me hice amigo de él. Lo invité. Le dije: “pues si quieres…” Porque un artista está todo el día en un trabajo de godín y lo de artista ya casi no lo hace. Cuando hay algo que hacer, todo el mundo dice: “ya, pues hay que hacerlo”.
Al final es eso: querer seguir haciendo cosas que te llenan. Entonces cada vez que hay un video, es como: “ah, pues vamos a juntarnos a hacer un video”. Ya hice la historia, ya hice el guion, y pues ya.
O sea, como salga. Y el chiste es sacarlo así. Pero los hago tan baratos o lo más barato posible para poder sacar cada canción.
Porque en pandemia me tuve que hacer creador de contenido: ya no podíamos tocar en vivo. Era el paso natural hacer videos musicales. Eso fue como mi camino.
Víctor Mojica: Lo que al final me fue orillando la artistiada, la vida, o como lo quieras llamar. Sí, claro. Yo creo que al final —como dices— lo hacemos por amor al arte.
A veces buscamos el momento perfecto, la cámara perfecta, el audio perfecto… pero ese momento no llega. Es “lo hago con las herramientas que tengo”, y sobre los errores. Adhiriéndonos, equivocándonos, es como vamos llegando a un resultado.
Y es algo que a mí me gusta mucho hoy en día: artistas independientes, autogestibles. Pandemia fue un antes y un después. Antes todos querían disquera. Hoy es: “yo lo puedo hacer, conozco a tal persona, lo hago lo más barato posible”, no porque no quiera invertir, sino porque con ciertos elementos puedo obtener algo visualmente atractivo para el público y para mí. Entonces sí, concuerdo mucho.
Y va con lo que hablaste de La princesa y el sapo: justamente tu voz es… guau. A la hora de cantar, yo te veo musicalizando cualquier película de Disney sin problema.
Carlos Feral: Gracias. La verdad es que yo soy muy fan de Disney. Marcó una etapa musical muy fuerte en mí, porque si te fijas, la gran mayoría de las películas viejas de Disney… pues toda la música era jazz, swing. Los Aristogatos… todo tiene muy buena música, música retro de los tiempos que me gustan a mí.
Y eso me inspiró bastante, fue una buena influencia en mi niñez para absorber que ese tipo de música, en un futuro, la podía mezclar o utilizar en mis creaciones.
Entonces siempre le tengo muchísimo cariño a muchas películas y a mucha música de películas. Y pues sí… hice bastantes versiones de canciones de Disney. Ya ahorita, en un buen rato, no voy a hacer. Pero sí fue algo que me motivó bastante.
El libro de la selva, Los Aristogatos, La princesa y el sapo… estuve a punto de hacer dos de Aladdín. Hay muchísimas canciones.
Víctor Mojica: Sí, es que sí: tu voz se acopla a muchos tipos. Justamente, cuando no tuve toda la oportunidad de escuchar todo tu repertorio, sí escuché gran parte, y dije: “oye, Carlos tiene voz para las canciones de La princesa y el sapo”. Y justo me vienes contando esto… no estoy tan desatinado.
Como te digo: tienes mucha voz para musicalizar películas. Y también cuando veo tus videos dentro de la música, me proyecto como: “guau, Carlos puede hacer el soundtrack de la vida de cualquier persona”, dentro de la fantasía. Como que Carlos puede ir musicalizando si me pasa tal cosa.
Tienes ese talento para musicalizar la vida de las personas. Creo que eso es lo que me agrada bastante de la música que haces.
Carlos Feral: Ay, muchas gracias. No había escuchado eso, pero se me hace padrísimo que lo digas. Se me hace muy interesante: musicalizar la vida de las personas.
Víctor Mojica: Está muy chido. Muy tu idea. No, muchas gracias. Gracias por esa cuestión.
Ahora bien, dentro de la siguiente pregunta: siempre tenemos momentos buenos, momentos malos. Me gustaría saber cuál fue tu evento canónico que te dijo “yo quiero hacer música, yo quiero hacer arte”. ¿Qué fue lo que te hizo ese clic en decir “yo me quiero dedicar a esto”?
Carlos Feral: Mira… hace como un año ya, por fin, fui diagnosticado como “contagiante”.
Víctor Mojica: Ok. Porque ya ves… de chico eso no se usaba, ¿no?
Carlos Feral: Sí, claro. Y yo, por curiosidad… porque tengo toda la vida así, pero a partir de varios contenidos que te encuentras en internet, esto de mental health y toda esa onda… fui con un psiquiatra, una consulta, y me aplicó el test. Me dijo: “tienes, haz de cuenta, casi 9.9”.
Víctor Mojica: Altísimos niveles.
Carlos Feral: Y me dijo: “de los 11 parámetros de tal, tienes 11; y de los 14 de tal, tienes 13”. Y dije: “no, pues sí”. Y entiendo ya muchas cosas de mi niñez.
Yo… si no hubiera sido músico, hubiera sido gamer profesional. Era obsesivo con los videojuegos, todo tipo. En eso me la pasaba. Pero jugué tanto y nací como con los nervios de los codos medio pegados… no me acuerdo cómo me dijeron, tal nervio por acá. Entonces si tengo los codos doblados mucho tiempo, se me empieza a entumir y se me duerme la mano.
Jugaba tanto con los codos que empecé poco a poco a dejar de jugar. Y tenía ganas de sacar toda esa energía en algo. Por eso dicen que los del TDAH tienen riesgo de hacerse adictos a algo.
Entonces, una vez, un amigo de mi hermana vino de intercambio, un canadiense. Se quedó con nosotros en nuestra casa y mi hermano se fue allá. Él tocaba en una banda de punk y se trajo su guitarra acústica. Me cayó muy bien y me gustó la vibra. Para mí ese fue el momento en el que quise ser músico.
Vi que mi mamá… luego cuando se fue este chavo, tenía una guitarra, y la agarré. Empecé a tratar de sacar sonidos, a ver qué hacía la guitarra. Ya ves que vendían todo… y poco a poco fui. Fue algo que me fue apasionando.
Después de la guitarra me pasé al bajo y después empecé a cantar porque no había quien cantara. Cantar en los grupos de mis amigos de la secundaria, de la prepa, y todo ese rollo. Y una cosa me fue llevando a otra. Pero el momento canónico fue ese. No es nada súper extraordinario.
Víctor Mojica: Sí, claro. Al final de cuentas es lo que tratamos: que sea real. No decir “esto fue extraordinario”.
Carlos Feral: Simplemente era un chavo… ¿qué habrá tenido? unos 21 años. Se me hizo una forma bien chida de expresarte. Y yo, que me la pasaba jugando videojuegos, no tenía forma de expresarme de otra forma. Y fue algo que encontré muy fácil.
Cuando agarré la guitarra, me acuerdo que la primera canción que traté de sacar de oído fue una de La Lupita: “Heréndira”, creo que se llamaba. Me gusta esa rola. Y dije: “oye, sí, como que se me da eso de copiar el sonido”. Porque no sabía nada de música y fui poco a poco.
Yo no sé teoría musical ni leer partitura. Todo fue como que empecé a desarrollar el oído. Si quiero que algo suene de tal forma, encuentro la nota en lo que estoy tocando y lo trabajo. Fue algo que se me dio muy fácil. Y dije: “se me da eso”. Me gustó y de ahí no lo solté. Fui cambiando de instrumento y poco a poco escribiendo.
Víctor Mojica: Escribes muy diferente ahorita a hace 20 años. Todo va cambiando, ¿no?
Carlos Feral: Sí.
Víctor Mojica: Súper de acuerdo con esa parte.
Ahora: hubo un momento en el que dijiste “ya no puedo sostener el proyecto”. Creo que muchos artistas… ¿cuál fue el momento más crítico en el que dijiste “creo que ya se está volviendo insostenible el proyecto”?
Carlos Feral: Sí, mira, en resumen rápido: la primera banda seria que tuve fue esta que te dije, Casino Slot Bar. Lo armamos como en 2005 y cuando dije “ya, se acabó” fue como 2012-2013.
Nos llegó a ir bien, en lo que se consideraba bien en ese momento. Digamos que llegamos a lo más alto del gremio underground, por así decirlo: lo más alto de lo más bajo. Viajamos a muchos estados, varios festivales, pero el problema era…
Víctor Mojica: Algo complicado.
Carlos Feral: Sí. Es como cuando un proyecto nace “a ver qué pasa”, con un grupo de amigos, y no dejan claro desde el inicio las intenciones de cada quien: qué quiere, qué busca. Porque cuando eso pasa, te das cuenta después de un tiempo que no todos tienen los mismos objetivos. No todos están dispuestos a sacrificar lo mismo. No todos quieren siquiera —o les encanta— el tipo de música que están tocando. Otros, después, querían tocar otra cosa, pero eran los amigos y así.
Hubo tantos cambios en esos años, tantos objetivos distintos, que al final ya no fue sostenible para mí porque sentía que estaba cargando con la banda. Había personas que ya decían: “oye, ¿por qué tenemos que hacer música con metales siempre? ¿Por qué swing? ¿Por qué esto?”
Víctor Mojica: Pues así nació el proyecto, ¿no?
Carlos Feral: Exacto. Y luego también desde los eventos: fechas que vas a tocar y te dicen “no hay casi lana, pero es buena oportunidad”. Puede haber dos en la banda que digan “ay, qué hueva, yo no quiero tocar”, y otros tres que digan “sí”, pero la dinámica cambia. Empezaron a ocurrir muchas situaciones así y mejor dije: “ya no puedo con este estrés”.
Y en ese momento lo intenté mucho: salir adelante cuando solo había “tocar, tocar y tocar”. No había redes sociales ni creación de contenido como lo conocemos hoy.
Víctor Mojica: Esa es una herramienta muy útil hoy en día.
Carlos Feral: Exacto. Ahí dependías de la disquera, las payolas, la radio, mil cosas. No había de otra. Era muy cansado.
Después, antes de pandemia, volví a probar. Estuve como seis años sabático sin saber nada de música, más que componiendo, pero no hacía nada.
Y en 2018 me dijeron: “oye, ¿ya conoces Instagram?” y yo: “¿qué es eso?” “No te preocupes, yo llevo tres años usándolo”.
Empecé a grabar historias en mi casa de mis animales, de las travesuras de mi perra —que en paz descanse—, y empecé a seguir a varias personas por contenido cómico cotidiano. Ahí dije: “¿qué pasaría si empiezo a hacer contenido, pero ya mostrando mi música?”
Hice una especie de experimento: empecé haciendo contenido de otro tipo completamente, luego iba introduciendo mi música de vez en cuando. Y ahorita ya más bien hago contenido de la música y lo demás es esporádico.
Cuando llegó pandemia, el otro proyecto que tenía, Feral, también desapareció… como desaparecieron muchas bandas. Uno tuvo un hijo, otro se puso a hacer otras cosas, no nos podíamos juntar a ensayar, no había eventos.
Entonces en esa época había scouts de La Voz México… como era pandemia, no ibas a audicionar. Me contactaron para ver si quería participar. Me dijeron que mandara 10 canciones del estilo para que me pusieran algo en mi estilo. Y en efecto: me pusieron una versión rockabilly de “Umbrella” de Rihanna —de una banda que se llama Los Béisbols. Y dije: “ah, pues mira, no me van a poner a cantar reggaetón”.
Víctor Mojica: Sí, porque da miedo que te pongan algo que no esté dentro de tu target, ¿no?
Carlos Feral: Exacto. Ya que estaba en la onda, sí participé. Y en La Voz estuve dos episodios antes de regresarme. Pero eso me marcó: fue un momento súper decisivo para decir “ya es tiempo de ahora sí tomar las riendas de un proyecto completamente”, y la única forma era si el proyecto es nombre solista.
O sea: “el que se quiera sumar, bienvenido”, pero el proyecto es así y va a ir así, para que quien se sume desde el principio ya tenga los mismos objetivos y estemos compaginados. Porque al final, entre más personas hay, más opiniones hay y más rumbos puede llevar una banda.
Tengo una canción que se llama “Contracorriente” y la pensé mucho: cuando estás remando para un lado, está chido si todos reman al mismo lado, pero si uno rema para el lado contrario, es muy complicado. Perdimos muy buenos eventos porque dos o tres personas no querían tocar. Era complicado.
Esa fue la estrategia que usé esta vez. No va tanto desde el ego de solista, sino estratégicamente.
Pero yo soy de la mentalidad de que entre más personas… por ejemplo, en un show en vivo, entre más estén rockeando y “robando escenario”, para mí es mejor porque inyecta más energía.
Esa fue la forma que se me dio por la pandemia: grabar las canciones aquí en mi casa; justo aquí donde estoy es el estudio. Yo grabo los instrumentos, y Martín —el baterista— me manda la batería. Yo le mando una maqueta, un borrador con el metrónomo: “métele tú los ritmos que tú veas”. Y él me manda: “a ver, ¿te latió?” Y ya monto la batería y ya queda bien todo.
De esta forma he podido sacar aproximadamente una canción cada dos meses, con su video, desde hace un tiempo. No todas las canciones tienen video, pero bastantes sí. Esa es la idea de cómo llegué a esto.
Víctor Mojica: Ok, ok. Me gusta bastante esa parte de la historia.
Ahora, ya casi por finalizar, me gustaría saber cuáles fueron tus influencias musicales.
Carlos Feral: Sí, mira: mi primera etapa de niño, adolescente, joven, fue definitivamente películas de Disney. Totalmente. Aladdín marcó musicalmente. El libro de la selva también. O sea, literalmente en los viajes familiares tenía los cassettes.
Víctor Mojica: Sí, sí me tocó a mí.
Carlos Feral: También 101 dálmatas… o sea, eso fue la influencia más grande de niño.
Ya creciendo, a mis 18-19 años, fue el rock en español: Caifanes, Cuca, La Lupita, La Castañeda… todo lo que era “rock en tu idioma”. Fobia, todo eso. Me encantaba.
A partir de que llegó este chavo “ponketo” que te digo, me empecé a meter en el punk. Mi hermano se clavó mucho y yo escuchaba residual lo que escuchaba él. Luego me empezó a llamar mucho la atención el ska, pero más que el ska “tutón”, el mezclado con punk. Esa combinación de guitarras más agresivas con sección de metales.
Empecé a tocar ska… pero a los seis meses dijimos “no, es escapunk”. Me clavé unos 4-5 años hasta que dije: “quiero empezar a mezclar swing”. El jazz me gusta mucho. Entonces empezamos a mezclar jazz con punk y con ska.
Víctor Mojica: O sea, con la sección de metales.
Carlos Feral: Sí. Después se fue dando así.
Y ya por último, lo último que me llamó la atención fue el rockabilly. Lo conocía, pero no a profundidad. Me clavé con Brian Setzer, Johnny Cash, Elvis Presley. Bandas de neo-swing como Squirrel Nut Zippers (de mis favoritas). Proyectos noventeros de swing.
Me empapé de todo esto y por eso en 2004 creamos el proyecto… y la música compuesta a partir de lo que se me ocurría eran estas mezclas. Traté de mezclar todo esto en un estilo que he ido trabajando poco a poco.
Por eso de repente se me ocurren canciones que suenan más rockabilly western, vaquero con sección de metales, porque la influencia de Johnny Cash es muy grande. Y hay otras rolas muy jazz, unas con banjo, unas muy distorsionadas… todo va a partir de ahí.
Entonces podrías decir que mis grandes influencias son el swing, el rockabilly y el punk.
Víctor Mojica: Tal cual. Y eso lo metemos en una canción de Disney y queda súper perfecto.
Y ya la última: a mí me gusta mucho que la gente en los medios tenga recomendaciones, y qué mejor que por parte del artista. Ahorita, ¿con lo que andas obsesionado? Banda y canción: ¿qué traes en tu lista de Spotify que sea tu obsesión?
Carlos Feral: Mi obsesión… mira, más que de la semana, del año. Porque lo malo es que cuando eres adulto, sales del trabajo y todavía tienes que ponerte a crear cosas, te queda poco tiempo de esparcimiento. Y ese poco tiempo tienes que decidir si vas a jugar videojuegos, si vas a hacer mandados, o si vas a escuchar música nueva. Es complicado.
Entonces te puedo decir las últimas bandas que me gustan, que he escuchado. Por ejemplo, me gusta mucho local de Guadalajara una banda que se llama Virrey, de un amigo que se llama Trino. Se me hace un muy buen proyecto. Si quieren escuchar rock en español alternativo nuevo, creo que es muy buena opción.
También me gusta mucho… por ejemplo, de swing, últimamente he escuchado… el clásico… una banda que se llama Squirrel Nut Zippers. Y hay un álbum que se llama Perennial Favorites. Para mí, Perennial Favorites es de mis top 10 discos de todos los tiempos.
Esos podrían ser dos. Y uno último: si no conocían a Brian Setzer Orchestra, creo que es una buena referencia de música que me gusta y que fue bastante influencia para lo que ando haciendo.
Víctor Mojica: Perfecto. Muchas gracias por las recomendaciones y por las historias que nos contaste. En verdad tu proyecto me parece muy bueno.
Igual comentario extra: lo de Halloween que hiciste también me encantó. Me llevaste otra vez al mundo de Jack, Carlos.
Muchas gracias por el espacio que nos compartiste, por la entrevista, por la buena plática, por todas las historias. Quedé muy fascinado con la entrevista. Igual con el proyecto: es algo nuevo para mí, no es mucho de mi target, pero me atrapó muchísimo lo que estás haciendo. Entonces, de mi parte, ganaste un fancillo.
Muchas gracias por el tiempo.
Carlos Feral: Muchas gracias. Muchas gracias por el tiempo.
Víctor Mojica: Gracias.
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