
Con el lanzamiento de El Dorado, Barbie Williams abre una nueva etapa en su carrera. En conversación con Blizz, la artista argentina radicada en México habla sobre la importancia de volver a lo humano, la libertad de romper géneros, el orgullo de hacer música latinoamericana y el camino que está construyendo hacia su primer álbum de estudio.
En una industria donde las fórmulas parecen repetirse una y otra vez, Barbie Williams apuesta por el riesgo. Su nuevo EP audiovisual El Dorado no busca perfección, sino capturar la esencia de tocar con una banda, de dejar espacio al error y recordar que detrás de cada canción hay personas.
Durante esta charla, la cantante y compositora reflexiona sobre su proceso creativo, la influencia de Latinoamérica en su música, el valor de experimentar sin etiquetas y los nuevos proyectos que marcarán el inicio de una de las etapas más importantes de su carrera.
Ricardo Delgado: Barb, primero que nada, gracias por tomarte el tiempo de platicar con nosotros en Blizz. Es un gusto tenerte por acá, sobre todo en un momento tan especial para tu proyecto con el lanzamiento de El Dorado. Me gustaría comenzar hablando justamente de este EP. Para mí, El Dorado se siente más como un espacio que como un simple lanzamiento. Si tuvieras que describirlo como un lugar físico o emocional, ¿qué encontraríamos ahí?
Barbie Williams: Quería reversionar mis canciones, que normalmente tienen muchas capas de producción y son muy difíciles de replicar en vivo. Mi intención era reunir a mi banda, que además son amigos con quienes disfruto muchísimo tocar, y grabar una sesión en un lugar bonito, haciéndolas mucho más humanas.
Quería salir un poco de lo digital. Obviamente hoy la producción tecnológica es necesaria y cada vez forma más parte de la música, pero también hay un enorme valor en tocar con una banda, hacer arreglos nuevos y reinterpretar canciones que prácticamente terminan siendo piezas completamente diferentes.
Además, tengo muchas ganas de salir a tocar entre este año y el próximo. Estamos trabajando estrategias con mi equipo para mostrar distintos formatos de show. El formato con banda sería ideal para llevarlo a todos lados, aunque también sabemos que existen cuestiones de presupuesto. Aun así, ya contar con estos nuevos arreglos y estas versiones era muy importante para mí porque quería recuperar esa parte humana y recordar que sigue siendo maravilloso tocar música en vivo con otros músicos.
Ricardo Delgado: Hay algo muy orgánico en estas sesiones. Es como si las canciones estuvieran tomando una nueva forma frente a nosotros. ¿Qué cambia en ti cuando grabas en vivo en comparación con una producción tradicional?
Barbie Williams: Cuando grabas completamente en vivo con tu banda existe mucha más presión porque todo tiene que salir bien. Hay muchísimo ensayo detrás y siempre estoy tratando de mejorar. Soy muy perfeccionista y constantemente analizo qué puedo hacer mejor porque hoy existen músicos y proyectos con un nivel altísimo.
En este caso grabamos absolutamente todo en vivo. No volvimos al estudio para corregir cosas ni regrabar instrumentos. Lo que quedó fue exactamente lo que pasó en ese momento. Eso hace que tenga un valor enorme porque es irrepetible.
Ricardo Delgado: Muchas propuestas actuales buscan fusionar géneros, pero en tu música pareciera que las etiquetas dejan de importar. ¿En qué momento entendiste que no querías ponerle fronteras a tu sonido?
Barbie Williams: Creo que hoy más que nunca está permitido jugar y mezclar cosas distintas. Yo apuesto completamente por la autenticidad y por hacer algo diferente. Cada vez estoy más convencida de que no quiero seguir la fórmula de la industria.
Claro que a veces uno piensa: «Tengo que hacer una canción que sea fácil de consumir para todo el mundo». Pero inmediatamente me doy cuenta de que ese no es el camino que quiero recorrer.
Me encanta comparar la música con la gastronomía. Vas a un restaurante y pruebas algo que jamás imaginaste que podía existir. De pronto mezclan ingredientes que parecen incompatibles y el resultado termina siendo increíble. Lo mismo pasa con la música.
Hay que ser fiel a lo que uno hace. A mí me fascina mezclar elementos que aparentemente no funcionan juntos porque ahí aparecen cosas nuevas.
Ahora mismo estoy escribiendo mi próximo álbum, que saldrá en 2027. Algunas canciones serán un poco más tradicionales y otras seguirán explorando distintos sonidos. Me interesa convivir con varios géneros sin sentir la obligación de pertenecer a uno solo.
Ricardo Delgado: Tu proyecto tiene una identidad profundamente latinoamericana, pero nunca desde el cliché folclórico, sino desde una mirada contemporánea. Ahora que llevas varios años viviendo en México, ¿qué significa para ti hacer música latinoamericana hoy?
Barbie Williams: Es una pregunta muy interesante porque Latinoamérica es enorme y está llena de subgéneros y tradiciones distintas.
Yo, por ejemplo, no haría una salsa simplemente porque sí. Hay géneros que requieren un conocimiento profundo y siento que uno tiene que ser muy respetuoso con ellos.
Lo que sí sé es que cada vez me gusta más defender el lugar de donde vengo. Viví muchos años en Alemania y esa experiencia me hizo valorar muchísimo más mis raíces. A veces uno necesita alejarse para entender realmente el valor de su cultura.
Volver a México fue como regresar a casa. Reconecté con el bolero, con la trova y con muchas expresiones musicales que siempre me han emocionado.
Hace poco participé en un festival de cantautores en Granada, España, llamado Abril para Vivir, y tuve la fortuna de ganar el primer lugar. Esa experiencia también fortaleció mi relación con la trova.
Hoy me siento profundamente latinoamericana. Quiero seguir cantando en español, colaborar con artistas de esta región y demostrar que la música hecha aquí vive un momento extraordinario.
Muchas veces seguimos pensando que todo lo bueno viene de afuera y ya no es así. Tenemos una escena enorme, llena de talento y con muchísimas oportunidades. Me siento muy orgullosa de formar parte de ella.
Ricardo Delgado: También mencionabas que te gusta tomar esas raíces y llevarlas hacia otro lugar.
Barbie Williams: Totalmente. Me encanta destruir un poquito las estructuras tradicionales. Amo los géneros clásicos, pero siempre intento darles la vuelta.
Me gusta cuando alguien sale de un concierto y me dice: «No sé cómo describir lo que haces».
Esa es probablemente una de las cosas que más disfruto escuchar porque significa que logré romper una expectativa. Que no saben exactamente qué fue lo que escucharon, pero que conectaron con ello.
Y eso, para mí, vale muchísimo.
Ricardo Delgado: Hay artistas que hacen canciones y otros que construyen atmósferas completas a través de su arte. En tu caso, ¿qué pesa más hoy: la narrativa, el ritmo o la sensación que transmite tu música?
Barbie Williams: Creo que la sensación. Aunque la narrativa también es muy importante.
Lo que más me interesa es dejar preguntas en las personas. Entre la narrativa, lo visual —porque soy una persona muy visual— y el humor, intento construir algo que haga reflexionar.
El humor es una herramienta que nos salva. En medio de tantas cosas difíciles que pasan en el mundo, me gusta hablar de las situaciones cotidianas del ser humano y utilizarlas para generar cuestionamientos.
Cada vez estoy más convencida de que la música puede abrir caminos, conectar personas, sembrar ideas y generar cambios colectivos. Me gusta rodearme de artistas que también crean desde ese lugar, que sienten que la música puede dejar algo más que entretenimiento.
No digo que todo tenga que ser profundo, también hay espacio para canciones divertidas, para hablar de memes o de TikTok, pero siento que hoy existe mucho vacío y que el arte puede aportar muchísimo si se utiliza con intención.
Ricardo Delgado: Hay otro tema que me llamó mucho la atención y no quería dejar pasar. Lanzaste un curso de songwriting en Domestika. ¿Qué aprendiste enseñando sobre tu propia manera de escribir canciones?
Barbie Williams: Me encantó hacer ese curso. De hecho, me invitaron a desarrollar dos; el primero ya está disponible y en unos meses saldrá el segundo, que estará enfocado completamente en la exploración vocal.
Fue una oportunidad para recopilar todas las herramientas que fui aprendiendo durante muchos años y traducirlas a un lenguaje mucho más sencillo y creativo.
Siempre digo que uno no necesita saber teoría musical para empezar a hacer música. Claro que ayuda tocar un instrumento, pero hoy existen muchísimas herramientas para crear desde un celular, aplicaciones gratuitas e incluso inteligencia artificial.
Sé que este último tema puede generar debate entre los músicos, pero la realidad es que ya forma parte del presente. La inteligencia artificial puede servir para desarrollar ideas o explorar posibilidades, y creo que debemos aprender a convivir con ella.
Lo más importante del curso es quitarle el miedo a las personas. Inventé ejercicios y dinámicas que a mí me funcionaron durante años para escribir canciones y que permiten jugar sin sentir que existen reglas estrictas.
Hoy ya hay cerca de 500 estudiantes y eso me hace muy feliz.
Además, estamos preparando workshops presenciales en México para llevar ese proceso creativo a la práctica, porque al final la práctica siempre termina enseñando mucho más que la teoría.
Mi proceso personal comienza con la voz. Utilizo una pedalera de efectos vocales para crear capas, hacer percusiones, bajos y construir la canción desde ahí.
La voz, para mí, es un instrumento completo. Aunque no sea baterista o pianista profesional, puedo cantar un ritmo, construirlo y convertirlo en música. Descubrir que otras personas podían aplicar ese mismo proceso y obtener resultados fue una de las mayores satisfacciones de enseñar.
Ricardo Delgado: Si El Dorado representa el inicio de una nueva etapa para Barbie Williams, ¿qué sientes que estás dejando atrás y hacia dónde te está llevando este nuevo camino?
Barbie Williams: Creo que me está llevando a integrar mucho más a los músicos y a los instrumentos orgánicos dentro de mi proyecto.
Estoy viviendo un momento de muchos cambios, no solamente musicales, sino también personales. Todo eso inevitablemente termina reflejándose en las canciones.
Quiero seguir utilizando elementos electrónicos, pero también incorporar instrumentos tradicionales, sonidos folclóricos y músicos con los que admiro trabajar.
Para mí, El Dorado también es una declaración de intenciones. Es decir: aquí hay personas tocando, aquí hay errores, aquí hay humanidad.
Quiero que la gente vea que no todo tiene que ser perfecto. Que alguien pueda desafinar un poquito, que una toma tenga pequeños detalles y que eso también sea hermoso.
Siento que necesitamos salir un poco de esa obsesión por la perfección.
También quiero grabar más música en simultáneo con otros músicos porque esa energía es imposible de replicar después.
En los próximos meses vienen muchas colaboraciones.
Acabo de lanzar Encendida, junto a Isa Casale. También viene una colaboración con Ojos Piel Canela, otra con French Braids, además de música junto a Yo Soy Matt.
Estoy en un momento donde quiero colaborar únicamente con artistas con los que exista una verdadera conexión artística y humana.
Después de agosto llegarán nuevas canciones y un show completamente renovado.
Me gusta presentar un par de conciertos grandes al año en México y después salir a tocar a Europa, donde ya existe un público que sigue mi proyecto, además de regresar a Argentina.
Este año ha sido muy importante. Han pasado muchísimas cosas, he abierto conciertos para artistas que admiro y siento que todo eso está construyendo el siguiente paso.
Lo único que tengo claro es que quiero seguir haciendo canciones diferentes. Quiero sorprender en cada lanzamiento y que cada persona se pregunte: «¿Qué acaba de pasar?».
Ese es el tipo de música que quiero seguir creando.
Ricardo Delgado: Barb, muchísimas gracias por tu tiempo. Ha sido una conversación muy interesante. Gracias por abrirnos la puerta a tu proceso creativo y compartir todo lo que hay detrás de El Dorado. Estaremos muy atentos a todo lo que venga para tu proyecto y esperamos volver a coincidir muy pronto en Blizz.
Barbie Williams: Muchas gracias por el espacio, por las preguntas y por la curiosidad. Me alegra muchísimo que ya conocieran el proyecto y que quisieran profundizar en él. Se vienen muchas cosas nuevas y estoy muy emocionada por compartirlas. Les mando un saludo enorme a todo el equipo de Blizz y gracias por el apoyo.
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