Entre Ecos y Pétalos: Natalia Lafourcade en Mérida

No he de mentir, cuando digo que esta noche fue una de las mejores presentaciones jamás realizadas, teniendo tantos simbolismos, con canciones cautivadoras y una potente pero hermosa voz resonando acompañada de un coro, el público.

El pasado 17 de mayo, Mérida fue escenario de una de las presentaciones más esperadas del año: Natalia Lafourcade y su Cancionera Tour.

Al aproximarse para acceder, los asistentes recibían un programa de mano cargado de simbolismo: un rostro, una flor y una silla, junto a la letra de El Palomo y La Negra, cuya relevancia se revelaría más adelante.”

Pasando apenas las 21:00 hrs, aquel lugar se tornó en una oscuridad que anunciaba el inicio de lo que sería más tarde recordado como una gran noche. Entre luces rojas y apenas un destello en el escenario, Natalia hizo su aparición con movimientos pausados y delicados, acompañada por Apertura Cancionera, dando inicio así a su anhelado encuentro con el público yucateco.

Continuando con la canción epónima del álbum… Cancionera. Acompañada exclusivamente con su guitarra y su melodiosa voz, cautivando a cada uno de los asistentes, logrando escuchar ligeros ecos, que más tarde se convertirían en su coro.

Punto de quiebre

Cada una de las canciones tuvo un toque especial, pero la canción que marcó un antes y un después de la participación del público fue sin duda alguna “Pajarito Colibrí”, destacando la armoniosa participación del público, entonando un suave coro que elevó las emociones, provocando incluso lágrimas entre el público.

Tras esta pieza, vinieron éxitos como “Soledad y el Mar” y finalmente “El Palomo y La Negra”, que, antes de la primera nota, Natalia realizó una pequeña pausa, debido a un mensaje que le fue entregado en un papel en el cual se le hacía una petición… darle un par de minutos a uno de los asistentes para poder realizar una propuesta de matrimonio.

Con la flor de las emociones, entre lágrimas del público y la eminente felicidad de esta pareja, Natalia deseó lo mejor para ellos, dedicándoles dicha canción.

Cierre, flor amarilla

Tras haber escuchado un poco más de los grandes éxitos como: El Lugar Correcto y Mi Tierra Veracruzana. Inició Vine Solita, una de las canciones que cambió la atmósfera, que, si bien hubo muchas voces del público acompañándola, gran parte de estas, si prestabas atención, podrías notar cómo algunas voces se entrecortaban: señales de una emoción presente, contenida.

Finalmente, vinieron las canciones que cerrarían con broche de oro esta gran velada, “Lo Que Construimos”, “Un Derecho de Nacimiento”, “Hasta La Raíz” y “Mascaritas de Cristal”. Cada una de estas acompañada con la voz del público, que, permitió que la voz de Natalia fuese solamente más cautivadora, escuchando cada uno de sus melismas.

La noche superó con creces las expectativas del público. Natalia Lafourcade logró su cometido: crear un espacio íntimo, donde su voz y su guitarra se fundieron con la emoción colectiva. Una presentación en la que cada canción fue sembrada con cuidado y floreció en el corazón de Mérida.

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Escucha Natalia Lafourcade:

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