
La banda liderada por Dan Reynolds, Wayne Sermon y Ben McKee arrasó en la primera de dos fechas en el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México con un tremendo sold out.
El “LOOM World Tour” tuvo una parada especial en México para la promoción de su sexto álbum, LOOM (2024), un disco lleno de fuerza y poder, como solo ellos saben hacerlo. Recorriendo su discografía, la agrupación originaria de Las Vegas, Nevada, dejó claro por qué son tan poderosos: su fantástico pop rock, fusionado con lo alternativo y el indie, se transforma en pura versatilidad y revolución sonora.
Aunque la lluvia parecía apoderarse de la ciudad, todo estaba perfectamente alineado para que pudiéramos vivir un concierto inolvidable: el cielo se despejó minutos antes del inicio, como si también se preparara para recibirlos.
La noche comenzó con “Fire in These Hills”, una canción de su último álbum, conmovedora y cargada de emoción. Nadie quería volver a casa, aquello acababa de comenzar.
Con “Thunder” llegó la primera explosión: chispas de pirotecnia iluminaron el cielo y el recinto empezó a vibrar mientras los gritos retumbaban. “Bones” desató la magia en nuestros huesos, marcando un ritmo sin retorno, con una energía que solo iba en aumento.
Pelotas gigantes flotaban sobre el público mientras sonaba “Take Me to the Beach”: aquello era una fiesta, y todos nos sentíamos afortunados de estar ahí. Una guitarra pesada irrumpió con “I’m So Sorry”, el fuego en las pantallas parecía arder en nuestra piel, y la desgarradora voz de Reynolds hizo lo suyo hasta llevarnos al clímax con un coro masivo en “Whatever It Takes”.
Adueñándose de la pasarela, la banda llegó en medio de la multitud para regalar un momento íntimo. Bajo un set acústico y luces cálidas que iluminaron la noche, agradecieron y afirmaron que la Ciudad de México es uno de sus lugares favoritos. Desde cualquier punto del estadio, todo se veía mágico. Reynolds recorrió el pasillo, estrechó manos, repartió abrazos y ondeó la bandera mexicana durante “I Bet My Life”, generando una conexión indescriptible.
Durante el show, Dan sorprendió al hablar en español en varias ocasiones, gesto que conquistó aún más al público. Y el instante más tierno llegó cuando interpretó “Cielito lindo”, con una dulzura que nos unió en un mismo corazón.
Entre sus palabras, confesó que la música los ha salvado tanto a ellos como a nosotros, y que este crecimiento ha sido paralelo. Imagine Dragons nos ha acompañado por más de diez años, y su música ha trascendido todas las fronteras.
El viaje continuó con un setlist de ensueño: “Radioactive” tiñó de rojo el recinto mientras la felicidad estallaba, “Demons” se convirtió en un momento casi único al piano, con un mar de luces azules y la entrega total de los fans y con “Natural” la energía golpeó con humo y fuerza, recordándonos que el rock de Imagine Dragons es magnético e imposible de resistir. Un dúo de batería entre Reynolds y McKee añadió un toque explosivo y totalmente disfrutable.
El clímax final llegó con “Shark”, que nos devoró con su ritmo pegajoso, seguido de “Enemy”, el tema aclamado por la serie “Arcane” que reavivó la chispa del público. Y para cerrar, “Believer” nos hizo elevarnos en un canto colectivo, todos los creyentes celebramos la grandeza de un show magnífico.
La primera fecha de Imagine Dragons en la Ciudad de México fue espectacular, solo queda esperar la segunda presentación este 7 de septiembre y desear que todos, al menos una vez en su vida, tengan el privilegio de verlos en vivo, porque esta banda es, simplemente, inigualable.
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