
El pasado 10 de octubre, el Auditorio Coca Cola La Isla se vistió de líneas amarrillas y negras, dando así la bienvenida a una de las bandas más representativas del rock alternativo mexicano; Enjambre, quienes nos ofrecieron una noche llena de nostalgia, pero eso sí, acompañada de una gran euforia.
Desde el primer momento se podía sentir la importancia de esta banda en el sureste: en los accesos, decenas de fans portaban las icónicas diademas e incluso “disfraces” de abeja. Aquellos pequeños instantes previos ya dejaban claro que la noche estaría cargada de adrenalina y que ahí solo estaban los verdaderos seguidores.
A las 21:30 hrs, las luces bajaron su intensidad y los gritos eufóricos del público —que había esperado tanto por este momento— anunciaron la inminente llegada de los hermanos Navejas al escenario. Así comenzó una noche llena de sonidos melódicos, nostalgia y tintes setenteros, ese sello tan característico de Enjambre.
Tan solo bastó la aparición de Luis Navejas para que el auditorio estallara. Y no es para menos: con más de dos décadas de trayectoria, Enjambre es una de las bandas clave del rock mexicano. Desde los primeros acordes, todos sabíamos qué canción estaba por sonar, y sin dudarlo las voces del público se unieron para corear himnos como “Dulce Soledad”, “La Duda”, “Dama Demencia” y “Vínculo”. No eran simples canciones; eran recuerdos compartidos, haciendo que retumben en cada rincón del recinto.
La conexión entre con el público fue irrepetible. Entregándose por completo, agradeciendo los disfraces, reconociendo el entusiasmo y devolviendo cada gesto con una energía inagotable. Luis, con su carisma habitual, bailaba y sonreía mientras todos lo acompañaban cantando. Fue una noche que confirmó por qué no solo son parte de la historia del rock, sino también del corazón de muchas generaciones.
Con broche de oro llegó, pero no como cierre “Vida en el Espejo”, una de esas canciones que quebró a más de uno. Aun con el nudo en la garganta, nadie se privó de cantarla a todo pulmón. Fue increíble presenciar cómo Enjambre logró convertir la melancolía en un momento de comunión, con sentimientos a flor de piel.
Tras un gran setlist y momentos cautivadores, un gran concierto llegó a su fin, con una interpretación tan genuina consolidando el 10 de octubre de 2025 en una noche que marcó a los fans del sureste.





