
Antes de “Amorío”, la complicidad entre Esteman y Daniela Spalla ya se había dejado escuchar en distintas colaboraciones a lo largo de los años. Canciones como “Te Alejas Más De Mí” y “Besos y Pendientes” que funcionaron como primeros encuentros musicales donde sus voces, una más teatral y juguetona, la otra íntima y melancólica, comenzaron a dialogar de forma natural. Aquellas colaboraciones no solo evidenciaban una química especial sobre el escenario y en el estudio, sino que también adelantaban una sensibilidad compartida para narrar el amor, el desamor y las contradicciones emocionales desde el pop.
En punto de las 20:20 horas, Esteman y Daniela Spalla tomaron el escenario ante un público expectante, marcando el comienzo de una noche donde el amor, la nostalgia y el pop se entrelazarían a lo largo del espectáculo. Nadie sabía que esperar, pero en esencia todos sabíamos que sería algo inusual.
Iniciando con un notable y extrañamente cautivador interlude que guiaba al público a través del universo del disco, el ambiente comenzó a perfilar la dinámica de la noche: una historia construida alrededor de una sola palabra, amor.
Tras un par de minutos y un silencio fugaz, Esteman y Daniela Spalla aparecieron en el centro del escenario y, con los primeros acordes de “Amantes”, marcaron el verdadero comienzo del concierto. Le siguieron “Besos y Pendientes”, “Estábamos Tan Bien” y “Un Día en París”, canciones que en dúo suenan increíblemente hipnóticas. Incluso hubo dos propuestas de matrimonio, algo que honestamente nadie veía venir, haciendo que ambass parejas fueron felicitadas tantos por el público como ambos artistas.
Tras compartir escenario por un par de temas, Daniela, de manera individual, interpretó éxitos como “Prometí”, “Pinamar” y “Lejos de la Ciudad”, canciones que fueron coreadas con sentimiento por los verdaderos fans.
Poco después, el turno fue para Esteman, quien tomó el escenario para presentar su propio repertorio, reafirmando la identidad musical que cada uno aporta al proyecto, con temas que era inevitable escuchar sentado; “Noche Sensorial”, “Mar” y “Caótica Belleza”.
Tras un gran setlist en dúo y de manera individual, canciones de ambos artistas fueron surgiendo de tal manera que te sentías en cada una de las etapas de una relación: desde momentos muy íntimos de auto salvación hasta instantes de aceptación. Me refiero a canciones como “Calle Sin Salida”, que Daniela interpretó acompañada de un piano, cediendo después el escenario a Esteman, quien interpretó “Hasta Que Tú Me Quieras”.
Seguido de estas dos grandes presentaciones, de canciones que han marcado la trayectoria de ambos, Amorío volvió a hacer acto de presencia con una de las que silenció a todo el auditorio, así es, estamos hablando de “Duele”. Que estuvo envuelta en una atmósfera íntima, acompañada por los coros suaves del público mientras los reflectores de los móviles iluminaban el recinto, creando uno de los momentos más emotivos de la noche.
“Bar de Corazones Rotos” y “El Acuerdo” fueron también un punto de inflexión, donde se podía notar una sensibilidad incluso superior a la de las versiones de estudio y que los verdaderos fans apreciábamos porque no hay nada mejor que las canciones en vivo superen por mucho a sus versiones de estudio.
Si algo también ha marcado la presentación de ambos es la manera en que convierten el escenario en una pista de baile. Muchas de sus canciones invitan a moverse con euforia y, junto a una mezcla sofisticada de luces, transforman el auditorio en una gran pista. Un gran ejemplo de ello fueron canciones como “Baila”, “Amor Libre”, “No Me Hables De Amor”, “Mr. Trance”, “Flores” y “Sicilia”, esta última con un solo de guitarra tan increíble terminó por encender las ganas de bailar de todo el público.
Finalmente, acercándose al último acto, una proyección desde los camerinos en la pantalla principal nos mostraba cómo ambos se preparaban para salir y continuar con el concierto, con un vestuario rojo estilo encaje. Pero nadie esperaba que salieran entre la multitud, generando una ola de gritos y euforia, sonorizada por un gran tema: “No Sabes Amar”, que honestamente es espectacular escuchar en vivo, con el ritmo de la banda y la energía que proyectan ambos en la pista de baile, haciendo que incluso la persona más ajena al baile quiera intentarlo por primera vez.
Como cierre, y ya con las expectativas elevadas, todos esperábamos más canciones en dúo. Así fue como nos regalaron una de las mejores presentaciones de “Vete De Una Vez”, “Reina Leona” y “Te Alejas Más De Mí”, una gran combinación entre amor propio, disco y, por qué no, un poco de aceptación.
Porque al final, más que un concierto, Amorío se sintió como una experiencia compartida: un recordatorio de que, incluso cuando las historias cambian de rumbo, siempre habrá una canción capaz de decir exactamente lo que sentimos y que nos acompañará en el camino.





