Corona Capital Sessions Mérida: una noche, tres universos sonoros

La capital yucateca brilló el pasado 8 de noviembre con una edición única del Corona Capital Sessions, formato que surgió con motivo de los 100 años de Cerveza Corona y los 15 años del reconocido Festival Corona Capital. Misma esencia, sólo que en versión íntima; una experiencia que, lejos de sentirse pequeña, amplificó emociones hasta reventar gargantas, pupilas y memorias. Tres propuestas, tres mundos, y un público que hizo suyo cada acorde y cada canción: Qendresa, Phoenix y Keane.

¿Listos?

Desde los accesos se percibía esa energía que surge instantes antes de un hermoso caos sonoro. Las largas filas anticipaban la pasión ante uno de los eventos más esperados del año en el sureste; no era para menos: artistas de talla internacional convertirían aquella noche en una velada especial. La emoción empezaba a desbordarse, pues el momento había llegado. Qendresa, Phoenix y Keane estaban a horas de tomar lo que Mérida había preparado, mientras el público esperaba los primeros acordes para explotar entre gritos, alguna que otra lágrima y, ¿por qué no?, una Cerveza Corona en mano.

Qendresa: un inicio hipnotizante

En punto de las 17:30 horas, el Corona Capital Sessions dio arranque. Qendresa subió al escenario con un DJ set cuyas mezclas, en conjunto con la vibra latina, abrieron un portal al groove cálido y contemporáneo: R&B, pop y texturas urbanas que bastaron para preparar el terreno para los siguientes dos actos.

Con una presencia escénica segura y elegante, su voz cautivadora abrazaba a quienes llegaban, marcando el tempo de una noche que desde sus inicios prometía desbordarse. Sorprendió, conquistó y calibró perfectamente el mood: suave, pero en movimiento constante.

Cerró su participación con dos increíbles canciones: “Don’t Stop” y “Real Luv”, interpretadas con una esencia totalmente deslumbrante. El público, animado, bailaba y sentía cada nota, logrando así su cometido: un primer acto lleno de emoción y delicadeza, elevando la expectativa de todo el público.

Experiencias

El recinto respiraba festival. Espacios gastronómicos distribuidos con curaduría: desde opciones clásicas hasta fusiones atrevidas que competían en aroma con la emoción del público. Activaciones de marca invitaban al juego, a la foto perfecta, al souvenir espontáneo. Y, vigilando desde arriba, la rueda de la fortuna giraba como reloj emocional: desde sus alturas, las luces se volvían guías hacia el escenario. El vértigo no existía, sólo la emoción de estar en la cima con una gran banda de fondo. Una experiencia que definitivamente sólo el Corona Capital sabe ofrecer.

Phoenix, surgiendo desde los gritos

Los franceses transformaron el espacio en una celebración frenética: guitarras brillantes, beats que solo se bailaban brincando y gritando con toda la emoción. La presencia de Thomas Mars fue magnética; contagiaba al público. Entre aplausos y gritos se sentía la emoción de tener, después de 25 años, a Phoenix en Mérida.

Mientras el frente estallaba, en la parte trasera del público se desató otra fiesta: gente bailando sin inhibición, coreando cada palabra a todo pulmón, demostrando que la energía hoy no depende de la cercanía al escenario, sino de la conexión al momento. Phoenix fue electricidad pura; coreografías espontáneas sucedían, y no era para menos. Un gran setlist con éxitos como “1901”, “If I Ever Feel Better”, “Long Distance Call”, “Lasso” y “Lisztomania” vieron la luz y en consecuencia desataron una explosión colectiva.

Cuando creímos que su presentación había llegado a su fin, Thomas no dejó el sureste sin antes romper la barrera entre artista y público. Con un gesto que demostraba la confianza absoluta en sus fans, realizó crowd walking. Los gritos eufóricos se mezclaban con las notas vibrantes de la banda y una que otra cerveza volando. Sin duda, será uno de esos momentos que muchos recordaremos: Phoenix conquistando los oídos de Mérida por primera vez, imposible de describir. Pura emoción y adrenalina a flor de piel.

Vibra

Entre diversas actividades y espacios enfocados en cubrir distintas necesidades, se encontraba “Vibra”, un programa que impulsa la inclusión a través de tecnología de primer nivel, con especial atención a personas con discapacidad auditiva mediante la implementación de chalecos sensoriales. Con sensores en pecho, cadera y espalda que retransmiten las vibraciones del audio del festival, reafirmando el compromiso social de Fundación OCESA: eventos más inclusivos, experiencias para todos.

Keane: conexión directa al corazón.

El cierre quedó en manos de Keane, que en punto de las 21:00 horas subió al escenario. Sí, la noche hasta entonces había sido adrenalina luminosa, pero esta última curva tomó rumbo hacia la emoción profunda. Tom Chaplin dio inicio a una presentación conmovedora; los primeros acordes fueron increíbles, no solo por la presencia de una banda tan querida que marcó generaciones, sino por estar en casa, en una ciudad que esperó y jamás imaginó ver a Keane en tierras yucatecas.

Éxitos como “Spiralling” vieron la luz, acompañados de “Bend & Break”, “Can’t Stop Now”, “Disconnected”, “You Are Young”, “Hamburg Song”, “A Bad Dream”, “Perfect Symmetry”, entre otros temas que, sin duda, dejaron huella.

Canciones como “Somewhere Only We Know”, “Everybody’s Changing” e “Is It Any Wonder?” quebraron al público, que entre lágrimas y abrazos cantaba a todo pulmón, demostrando que Keane es más que música: es conexión.

Como chiste local, el público coreaba “¡Sí se pudo!” (en referencia a su concierto pospuesto a principios de año en Mérida), a lo que Tom, entre risas, mencionó que no entendía lo que se decía, pero lo agradecía y estaba de acuerdo. Fue el respiro cómico dentro de una presentación cargada de emociones.

Keane desplegó una voz que parecía respirar recuerdos ajenos. Canción tras canción, vimos pupilas brillantes, manos al cielo, gritos que se rompían en nota larga y aplausos frenéticos. Cientos cantaron desde el fondo y los costados; y hubo quien, sin vergüenza alguna, dejó que las lágrimas corrieran: llanto dulce, nostálgico, de esos que solo un clásico puede provocar.

Cerraron con broche de oro, no sin antes traer al escenario una canción interpretada por dos grandes leyendas del rock: Queen y David Bowie. Sí, “Under Pressure”, un homenaje de una nueva leyenda para leyendas. Finalizaron la noche con “Bedshaped”, un glorioso cierre tanto de gira como del Corona Capital Sessions Mérida: una edición en la que se esperaba mucho, y cada expectativa fue superada.

Hasta pronto

Corona Capital Sessions Mérida fue una cápsula sensorial: sonido, luces, comida, altura, marcas jugando al anfitrión. Una celebración del presente y de los recuerdos.

Sin duda, un evento con gran impacto en la industria del sureste, reflejando que su público sabe bailar, sabe llorar y sabe cantar a pulmón abierto.

¿Será este el inicio de una nueva etapa? Esperamos que sí, porque el camino está marcado, y leyendas como Phoenix y Keane ya forman parta de la historia de Yucatán.

Escucha Keane:

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