
En medio de una audiencia tímida, algo preocupada por mantener el orden tradicional de un recinto como el Teatro Metropólitan y que aparentemente se había autoconvencido de poder vivir en su asiento el primer concierto de Big Thief en la CDMX, aparecieron los sonidos y letras increíblemente personales que ha creado la banda a través de diez años de trayectoria, para ponerlos de pie y elevarlos hasta un estado de algarabía total que causó una noche inolvidable.
La espera por escuchar al cuarteto neoyorquino conformado por Adrianne Lenker, James Krivchenia, Buck Meek y Joshua Brumby, terminó cuando, con su voz tan característica, Lenker saludó amablemente a los fanáticos presentes y comenzaron a tocar “Not a lot, Just Forever”, este inicio cálido y armónico sólo mejoró cuando empezó a sonar “No Fear”, una de las canciones del nuevo álbum Double Infinity, que se ha posicionado rápidamente como una de las favoritas de los fans por su letra introspectiva y sonidos psicodélicos, con esto, Big Thief mostró su voluntad por crear una conexión con su público, la cual se afirmó al continuar con canciones del mismo álbum, “Los Angeles”, “Incomprehensible”, “Words”, además de “Dragon New Warm Mountain I Believe in You” y “Shark Smile”.
En este punto, la demostración de dominio instrumental y creatividad sonora que posee su música había sido evidenciada, Big Thief había logrado que la audiencia rompiera con su timidez y comenzaran a bosquejar gritos de cariño en respuesta a la disposición de la banda por brindar un gran concierto a sus fans. La admiración por lo que estaban ofreciendo era evidente, la banda expresó su felicidad por estar tocando por primera vez en México y el anhelo de poder venir en más ocasiones. Así llegó “Not”, el tema que logró iniciar un baile suave de los asistentes y la combinación de voces coreando la letra de este y las siguientes canciones: “Terminal Paradise”, “Carry”, “Certainty”, “Mythological Beauty”, “Simulation Swarm” y “Time Escaping”.
Big Thief había conseguido que entre la audiencia se sintiera un hilo electrizante que armónicamente había comenzado a conectar y elevar sensorialmente a lxs presentes. El público participaba con las luces de sus teléfonos, bailaba en comunión de sus amistades o solitarios; cerrando los ojos para disfrutar los sonidos de las percusiones y cuerdas que hay en su espectro. Fue así como llegó una nueva subida de sensaciones al tocar temas icónicos que la banda ha creado a lo largo de su carrera: “Grandmother”, “Masterpiece”, “Happy with you”, “Spud infinity”. El himno al hartazgo de la indecisión: “Vampire Empire” que fue un increíble final aparente al gran concierto. Sin embargo, los gritos de “¡Otra!, ¡Otra!” al unísono, hicieron que Big Thief volviera al escenario para comprobar que logró elevar a ese público reservado hasta el techo del Teatro Metropólitan, para dejar a cada uno llenos de armonía, electricidad y serenidad después de escuchar su nuevo tema “Beautiful World”, el último tema del concierto.
Big Thief dejó voluntad y talento en el escenario, mostrando su interés por complacer a sus fans mexicanos, lo cual se agradecerá siempre y conseguirá llevar al espectador a un nivel de felicidad que solo la música y los grandes artistas pueden generar.
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