
El décimo aniversario de Bazar de Bandas fue el examen final de un proyecto que comenzó con una idea que parecía casi imposible: recrear el Warped Tour, pero a la mexicana. La ironía es que aquella idea de Gastón terminó creciendo hasta convertirse en uno de los encuentros más importantes para la escena alternativa nacional y, en el camino, Vans y Vans Warped Tour terminaron siendo aliados de la marca.
Pero antes de llegar hasta ahí hubo que recorrer un largo camino: cambiar de venues, hacer crecer la convocatoria, construir una comunidad alrededor de las bandas y entender que Bazar de Bandas nunca se trató únicamente de música. Se trata de merch, firmas, convivencia, descubrimientos, nostalgia y, por supuesto, música en vivo. Y el pasado 15 de agosto de 2026, en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, todo eso volvió a encontrarse.
Desde temprano era evidente que esta edición sería diferente. Más de 15 mil personas llegaron al Bazar de Bandas y, de hecho, la convocatoria fue tal que hubo gente que se quedó afuera del recinto. Aquí aparece quizá el único gran punto a cuestionar de la jornada: la distribución del espacio. El flujo de personas terminó siendo complicado y el espacio simplemente no alcanzó para una convocatoria de esta magnitud.
Pero también hay algo importante detrás de esto: cuando un evento de música independiente consigue reunir a más de 15 mil personas y todavía tiene público esperando afuera, el problema deja de ser la falta de convocatoria. El problema es que el proyecto ya creció más que el espacio que lo recibe. Y eso, para una iniciativa que nació intentando imaginar un Warped Tour mexa, dice muchísimo.
Bazar de Bandas volvió a cumplir con una de sus principales funciones: poner a la comunidad frente a frente. Hubo venta de merch, firmas de autógrafos y encuentros con artistas de distintas generaciones. Pasaron nombres como La Bande-Son, Imaginaire, Simpson Ahuevo, Monte Carlo, Rubytates, Allison, Lola Club y Chucho Rivas, entre muchos otros proyectos que hicieron de la jornada una verdadera reunión de la escena local y nacional.
Porque aquí no solamente llegas a escuchar una banda. Llegas a comprar esa playera que llevabas meses buscando, encontrarte con músicos que admiras, saludar a viejos conocidos, descubrir un proyecto nuevo y terminar hablando de música con alguien que acabas de conocer. Esa convivencia es probablemente una de las razones por las que Bazar de Bandas ha conseguido mantenerse vigente durante diez años.
La jornada principal tuvo un recorrido bastante claro por distintas generaciones de la escena. The Bunyans fueron los encargados de abrir los shows, seguidos por Las Decapitadas, quienes dieron paso a uno de los momentos que muchos esperaban desde hace tiempo.
Ver a May Sunday por primera vez en Bazar de Bandas era, para muchos, justicia divina. La banda comparte generación con proyectos como Say Ocean y CHDKF, agrupaciones que ayudaron a mantener vivo el pop punk cuando parecía que el género había quedado atrás.
May Sunday es una de esas bandas que durante años parecían estar esperando el momento correcto para recibir el reconocimiento que merecen. Y la respuesta del público dejó claro que su comunidad sigue ahí.Después de verlos en un escenario como este, no resulta descabellado pensar que muchos de quienes los esperaron durante años también estarán haciendo fila para verlos en un eventual Vans Warped Tour México.
Después llegó Bengala, demostrando por qué sigue siendo uno de los nombres fundamentales de la escena alternativa mexicana. Su presencia dentro de un cartel que mezcla proyectos emergentes con bandas de mayor trayectoria funciona también como recordatorio de que la escena no se construye de un día para otro: se construye con años de canciones, escenarios y público.
Con San Venus llegó uno de los sets más explosivos de la jornada. La banda dejó claro que no son simplemente los músicos detrás del proyecto de Blnko. Con APA, construyeron una identidad propia que se mueve entre el midwest emo, el pop punk y, por momentos, el nu metal.
Pero más allá de las etiquetas, hay algo que resulta imposible ignorar: la cantidad de gente que los sigue. El público prácticamente tomó el escenario y San Venus respondió con un show que confirmó que ya no son una banda emergente intentando encontrar su lugar.
Gula continuó la jornada manteniendo ese espíritu de descubrimiento que caracteriza al Bazar. Y eso es precisamente lo que hace interesante un cartel como este: no todo depende de los nombres históricos. Hay espacio para proyectos que están creciendo, construyendo comunidad y demostrando que la escena mexicana todavía tiene mucho que decir.
Con Pedro y el Lobo volvió a quedar claro que la nostalgia no puede ser el único combustible de la escena. La banda tiene una base de fans enorme y eso es una gran noticia para el futuro del género. En algún momento fueron una banda joven dentro de un circuito dominado por nombres consolidados. Hoy comienzan a sentarse en esa misma mesa. Y lo mejor es que su crecimiento abre espacio para que otras bandas jóvenes hagan lo mismo.
Cerrar los shows principales con Insite a las 6 de la tarde fue una decisión prácticamente perfecta. La banda hizo lo que mejor sabe hacer: conectar con una generación que creció escuchándolos. Y sí, quizá ya nos duelen las rodillas y ahora cargamos Riopan en la mochila, pero durante su presentación volvimos a ser adolescentes.
Volvimos a los discos, a los primeros conciertos, a las canciones que definieron una época y a esa sensación de descubrir una banda que terminaría acompañándonos durante años. Insite no solamente cerró el escenario. Cerró un círculo generacional.
La música no se quedó únicamente en los grandes escenarios. Los sets acústicos comenzaron con Corazonaquíno!, seguidos por Adriana, De Nalgas y Beta. Y cuando parecía que la jornada ya había entregado todas sus sorpresas, llegó el cierre especial: la banda sorpresa fue LNG/SHT, poniendo el punto final a una celebración que tuvo espacio para distintas generaciones, géneros y momentos de la escena.
Quizá eso sea lo más importante que dejó esta edición. Bazar de Bandas comenzó como una idea para hacer un Warped Tour mexa y terminó construyendo algo que va más allá de un festival. Es un punto de encuentro. Es donde coinciden las bandas que llevamos años escuchando con los proyectos que apenas comienzan a levantar la mano. Donde una firma de autógrafos puede terminar en una conversación. Donde comprar merch también significa apoyar directamente a un proyecto. Donde una banda puede encontrarse con cientos o miles de personas que conocen sus canciones. Más de 15 mil asistentes no solamente fueron a ver conciertos. Fueron a formar parte de una comunidad.
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