
El pasado 28 de agosto, el Auditorio Nacional se convirtió en el punto máximo del rock argentino con el regreso triunfal de Babasónicos, una de las bandas más icónicas y vanguardistas de Latinoamérica. Con entradas agotadas desde semanas antes, el grupo liderado por Adrián Dárgelos ofreció un concierto sensorial, un viaje a través de tres décadas de música, experimentación y emociones compartidas.
La noche dio inicio con la presentación de la banda “UN+ LOS B-BOYS” Liderada por Miguel Castro, proyecto argentino que calentó motores para lo que sería un show magnifico.
El setlist, compuesto por 28 canciones, recorrió distintos momentos de su discografía, desde himnos que marcaron generaciones hasta joyas que se disfrutan como tesoros ocultos. Cada acorde despertó en nosotros una chispa desde que “Bye bye” sonaba en el recinto, canción del último álbum “Trinchera”. Cada verso se convirtió en un eco compartido entre miles de voces que vibraban al unísono.
La energía nunca decayó. Desde el inicio, la banda supo mantener una atmósfera hipnótica, envuelta en un juego de luces deslumbrante. Uno de los momentos más memorables llegó con el tecladista Diego Uma, quien, entre sintetizadores y beats, regaló pasos de baile que desataron sonrisas cómplices en el público, con un derroche de Picardía que hacía que no pudiéramos dejarlo de ver.
Por su parte, Adrián Dárgelos reafirmó su papel como un Showman magnético: sensual, enérgico y carismático, dueño de una presencia escénica que combina la provocación con la elegancia. Con su voz envolvente, condujo un repertorio que transitó desde la intensidad de “Soy Rock”, pasando por la melancolía de “Ciegos por el diezmo” y “Anubis”, hasta llegar a clásicos como “El colmo”, “El loco” y, finalmente, “Irresponsables”, canción que desató un estallido de euforia colectiva y cerró la velada dejándonos con ganas de más, que siendo mil por ciento sincera, esperaba escuchar temas como: “Microdancing” “Pijamas” y la más aclamada por todos “Putita”
Por un momento pensé: ¿Habrá un segundo Encore”? pero desafortunadamente, eso no paso. Pues con una duración de casi dos horas, tocar toda su discografía sería una locura.
Babasónicos demostró, una vez más, que no vive de la nostalgia, sino que reinventa el rock con cada encuentro, manteniéndose vigente, fresco y provocador. Con más de 30 años de trayectoria, discos magníficos como “Infame” y “Mucho”, y una búsqueda sonora que ha sabido fusionar el rock con la electrónica, el pop y la poesía, la banda sigue consolidándose como un referente de innovación dentro de la música en español.
La noche en el Auditorio Nacional fue la reafirmación de que Babasónicos pertenece a esa categoría de artistas que trascienden el tiempo y las modas. Una banda que, canción tras canción, sigue escribiendo capítulos en la memoria colectiva de sus seguidores, y que en México encontró una vez más un público fiel dispuesto a entregarse por completo a su universo sonoro y esperamos su regreso para volver a disfrutarlos.
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