Alan Sutton y sus criaturitas en el Auditorio BB

Alan Sutton durante su concierto en el Auditorio BB de la Ciudad de México

La frase “La música es para todos” quedo más que demostrada el pasado 14 de noviembre en el Auditorio BB, pues fuimos testigos de un show peculiar y bastante alegre, una noche peculiar, luminosa y profundamente emotiva.

Con una mezcla de teatralidad, critica social, humor y sensibilidad, Alan Sutton y sus criaturitas de la ansiedad se han convertido en una de las propuestas mas interesantes de la escena indie argentina. Con sus letras que viajan entre lo cotidiano, lo sentimental y lo increíble han construido todo un universo y también, una fan base bastante fuerte. Y es que desde momentos antes del inicio del show ya podíamos ver a los fans listos en sus asientos y sin poder contener la emoción de ver la “puesta en escena de la banda”. Si bien como en otros eventos las edades de los fans eran increíblemente diversas, en este predominaban los niños acompañados de sus padres, con peluches en sus manos y playeras de la banda, o cantando eufóricos temas como “Bonsai” dejando en claro que la propuesta de Alan Sutton toca fibras sin importar la edad. 

Tras un breve retraso, la voz de Alan sonó entre la oscuridad pidiendo que el público guardara los celulares más que para disfrutar el momento, para poder “tomar un descanso del ruido digital” De repente entre humo y el reflector central Alan apareció entonando las primeras frases de la noche, con algunos problemas técnicos que hicieron que su micrófono no funcionara, pero nada que no se pudiera solucionar a la brevedad.

El viaje arrancó con los temas de Berrinche, su álbum más reciente que, tal como su nombre, fue difícil de ignorar. Canciones como “Pintura en la pared”, dejan claro que en esta etapa la banda apuesta por una sensibilidad más íntima: menos caos y referencias pop, más vulnerabilidad y nostalgia. Los arreglos acústicos, la escenografía hogareña con ventanas y sillones, y la atmósfera cálida arrancaron lágrimas discretas entre el público.

“Madurar y entender que mi jardín será incompleto.
Vivo y muero.” -Alan Sutton

Aunque también seguimos viendo los toques característicos de la composición de esta banda en canciones como la que titula el disco, para los fans que no conocían el proyecto seguro les recordó a otros artistas como Luis Pescetti o una versión del Cuarteto de Nos para las infancias.

La velada también incluyó temas clásicos como “Anita” y “Vamo a bailar a tribunales”, ambos de su disco debut de 2018. No hay palabras para describir la emoción de ver a todos los pequeñitos cantando cada letra al derecho y al revés. Aunque el evento tuvo un tono más teatral y la plancha del recinto estaba llena de asientos —sin acceso general de pie, solo filas de asientos rojos frente al escenario—, la energía no disminuyó en lo absoluto. La emoción se sentía en cada rincón.

Entre bloques musicales, Alan compartía pequeños monólogos que guiaban emocionalmente cada parte del espectáculo. Era difícil mantener el tono solemne cuando el público interrumpía con gritos llenos de cariño —“Ayudáme un poco, por favor”, dijo riendo en una de esas ocasiones.

En un punto una pequeña fan se animo a levantarse de su asiento para acercarse al escenario y regalarle un peluche al líder de la agrupación, el cual con un gesto noble lo acepto, cuál sería su sorpresa cuando poco a poco mas niños se levantaron y con ayuda de el staff de seguridad entregaron sus regalo a cada uno de los miembros de la banda a lo largo de la canción.

“Bonsái”, “La mochila del mundo”, “La vida es rara”, “Estar mejor”, fueron otros de los temas interpretados y más aclamados por el público, y dejaban ver que el final del show se acercaba. Para entonces, Alan invitó a quienes estaban al fondo a ocupar los asientos vacíos frente al escenario, lo que provocó una ola entusiasta de fans buscando un mejor lugar para el cierre.

“Al final no todas las decisiones se anuncian, algunas se van haciendo con el tiempo, se confirman cuando ya no hacen falta evidencias” -Alan Sutton

 Con un monologo final y “Suerte y hasta pronto”, el berrinche comenzó a despedirse. Jero, guitarrista de la agrupación, tomó un momento especial para cantar en solitario, mostrando una voz impecable que sorprendió a más de uno.

Entonces el recinto se tiñó de rojo. Las primeras notas de “Tutank’mon” desataron la euforia colectiva, rompiendo por completo la serenidad anterior. “No tengo hambre, tengo ansiedad” encendió al público, y finalmente “Algo tiene que cambiar” cerró la noche en un estallido de aplausos y gritos de cariño.

Al final, lo que quedó en el aire fue esa sensación única que solo Alan Sutton y Las Criaturitas pueden generar: un concierto que se vive casi como una obra, donde cada canción construye un pedazo del mismo universo extraño, emotivo y divertido que los ha vuelto tan especiales. Una noche donde el público, sin importar la edad, salió con la misma sonrisa cómplice y con la certeza de haber compartido algo que solo sucede cuando una banda conecta de verdad con su gente.

¿Tuviste la oportunidad de asistir a esta velada? 

Escucha Alan Sutton:

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