
La noche del pasado sábado 18 de octubre, la Perla Tapatía fue sede de una fiesta muy especial, la celebración de los 30 años de La Barranca, banda de rock mexicana, y de su álbum debut, El Fuego de la Noche, con un foro bastante lleno, una presentación de más de 2 horas y media de duración, y un público enteramente dedicado.
La banda mexicana La Barranca visitó el fin de semana pasado la ciudad de Guadalajara, dando un concierto la noche del 18 de octubre en el C4 Concert House, como parte del festejo por sus 30 años de carrera, y en el medio de una extensa gira que los ha llevado ya por todo el país, que sigue por las siguientes semanas con un par de fechas más, y que busca culminar el año con una presentación en el Teatro Metropólitan, en Ciudad de México, este 1ero de noviembre.
El C4 Concert House, foro de la familia C3, tiene una tanta de características que lo hacen un recinto muy especial, desde lo nuevo de sus instalaciones y lo muy estético que es el espacio, con un diseño industrial y acabados en blanco y negro, además de dos barras que despachan rápido a las filas inmensas que se hacen debido a su muy amplio aforo, hasta lo bien seleccionados y curados eventos que se llevan a cabo en este espacio, hazaña en conjunto al grupo C3, y su localización tan agradable, que si bien no es céntrica, te ayuda a conectar con 3 de las principales vialidades de la ciudad en no más de 5 minutos de distancia en coche, que tiene a Avenida Patria nomás sales del foro, y que tiene un bar de rock y de música alternativa nomás cruzas la esquina.
Es divertido siempre que visitamos este espacio ya que, en medida de lo posible, tenemos la costumbre de llegar primero a este bar para darnos un tiempo de quietud antes de entrar al evento y comenzar o a tomar fotos o a tomar nota de lo que estamos viviendo en el evento, y a la vez para alcanzar a echarle un ojo al foro, ya que desde el balcón de este bar se puede observar a las inmediaciones del C4. Se puede ver si hay gente haciendo fila para entrar, si ya se amontonaron los carros estacionados en doble fila que están llegando a dejar gente al evento, si hay reventa de mercancía no oficial sobre la banqueta, o si de plano ni siquiera se nota que vaya a haber evento de la poca afluencia de gente que se ve. Es una buena forma de irse haciendo una idea de qué esperar más entrada la noche.
La sorpresa. Para este evento la situación apuntaba a ser tranquila. Un pasar de dos o tres personas cada dos o tres minutos, un poco de autos que se detenían a dejar gente, una ligera de personas que se pagaban su cuenta y se iban del bar con rumbo al C4, y unos cuantos que se detenían en la acera para fumar y después entrar al espacio. El ritmo con el que el personal de seguridad revisaba a las personas por entrar era calmado, y la gente caminaba sin más. Podías imaginarte que el evento iba a estar un tanto flojo, y creer tener una tanta de certeza en pensar de esa forma. Más lejos de la realidad no podíamos estar.
20 horas con 45 minutos. Nos vamos del bar, acreditamos nuestras entradas en un par de segundos y en menos de un minuto ya estamos dentro del C4. Vaya sorpresa nos dimos. El espacio totalmente lleno de gente ya puesta en sus lugares, con cerveza en mano y una desesperación que podías palpar en el aíre denso. Faltaban aún 15 minutos para que la banda saliera a escena, y hasta el último de los asistentes no paraba de chiflar o de gritar para que ya comenzara el espectáculo. La música de fondo y los anuncios promocionando los eventos venideros del Grupo C3 poco hacían por calmar a los fans, que sólo hacían más y más del barullo, y que, con cerveza en mano, exigían que la banda saliera ya.
23 horas con 7 minutos. Se apaga la iluminación y la pantalla de fondo, quedando sólo un pequeño haz en el escenario, que deja ver a contraluz una figura alta y delgada, que se sienta en los teclados, y que toca un acorde y lo sostiene durante tres minutos, en un acto de total pulcritud, salen uno a uno el resto de la banda, toman sus posiciones y sus instrumentos, y comienzan a tocar a las 23 horas con 10 minutos. El ambiente deja de sentirse tenso, y en cambio se siente una energía desbordante desde el público, que durante la primera de las canciones de la banda hace competencia con su estruendoso vitorear al audio del lugar, ya que no se dejaba escuchar sonido alguno de la banda.
Pasados los primeros minutos, sin embargo, sucede algo en extremo peculiar. Como si se tratara de un acto religioso, el público se tranquiliza, miran todos directamente hacia la banda, sólo un par de celulares arriba, los menos en realidad, y se guarda un total silencio que sólo es interrumpido por los coros que la audiencia hace a las letras de la canción, que los hacen incluso de una forma ordenada, que mantiene el ambiente y a la presentación en una cierta concordancia, y que se mantiene de esta forma por prácticamente todo el resto del evento, todos expectantes, todos atentos.
En escena, la banda. 5 pares de manos de todas las edades, liderados por el vocalista y guitarrista José Manuel Aguilera, y que demuestran todos un nivel de experiencia en cada uno de sus instrumentos y en el arte del tocar en vivo dignos de una carrera de 30 años. Entre canción y canción un tanto de las historias de lo ocurrido a lo largo de su carrera, de cómo cuando la primera vez que tocaron en vivo en Guadalajara había tan solo 6 asistentes, en contraste con esta noche cuando hay casa llena, de cómo estos 30 años de carrera los han preparado para otros 30 años de carrera más, de los lugares que han podido visitar debido a la música, y de lo mucho que disfrutan del tocar en vivo y del hacer música. De esto último todos estamos siendo testigos y podemos dar fe de ello.
Pasadas las primeras canciones, se suma al resto de la banda las manos de un percusionista que se mantiene hasta la última canción, y que da un toque especial a cada una de las piezas del resto de la noche, con cada uno de los instrumentos que toca. Es claro que se planeo esta para ser una noche especial. La banda sigue tocando, se hace un brindis con el público, hay en un momento un diálogo entre la batería, los teclados y las guitarras, terminan a las 23 horas con 10 minutos y regresan para un encore de 3 de canciones, para irse de forma definitiva y regresar a los 10 minutos, convulsionando a la gente que estaba ya en la salida, y a la gente de seguridad que decidieron dejar que todos los que habían salido regresaran de forma rápida para escuchar la última canción, ahora sí, y que una vez terminado salieron con la sorpresa de que había comenzado a llover.
Qué noche, en verdad, y qué buena banda, y qué buen concierto que dieron, y qué buena forma de celebrar sus treinta años de carrera, y que esperamos vuelvan pronto a la ciudad, que aquí tienen un público dedica, y que de mientras esperamos tengan un exitoso Teatro Metropólitan.
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